CIRA MOROTE MEDINA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Tomar las dosis adecuadas de ácido acetilsalicílico (aspirina) reduce en un 20% la mortalidad en pacientes que hayan sufrido un episodio cardiovascular. Así lo explicó ayer el cardiólogo Vicente Nieto, durante una conferencia en el marco del XVIII Curso Tratamiento Actual de las Enfermedades Cardiovasculares, que se celebra estos días en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas. El propio Nieto dirige el encuentro, junto a Ignacio Coello y Ruperto Vargas.
"La aspirina es uno de los fármacos más antiguos, ya que los egipcios extraían una sustancia blanca de la corteza de sauce, la machacaban y la usaban para colmar el dolor. Eso no era otra cosa que aspirina", explicó el médico. Durante todos esos siglos, esta droga fue utilizada como analgésico y antiinflamatorio, pero en los años 70 y 80 se le encontró otra utilidad. "Se descubrió que el ácido acetilsalicílico tiene un efecto antiagregante que evita que las plaquetas se unan y formen los trombos que provocan el episodio cardiovascular", recordó Nieto. La aspirina, por lo tanto, tiene un efecto antitrombótico.
Es tan beneficioso su efecto que las personas que han sufrido un infarto, etc., deben tomarla como prevención secundaria. "Sin embargo, sólo el 60% de los pacientes en estas circunstancias la toma, quizá porque los médicos no le damos la importancia que merece", señaló.
Los pacientes de riesgo, es decir, aquellos que sufran hipertensión, diabetes, colesterol u otros factores, también deben tomarla. "En estos momentos, sólo el 35% de este tipo de pacientes la toma", añadió.
Con respecto a las personas que no están en estos dos grupos, es decir, aquellos que no hayan sufrido un episodio cardiovascular y tampoco tengan riesgo de sufrirlo, pueden tomar la aspirina, en general, como analgésico o antiinflamatorio, pero no está indicada como antitrombótico, por sus posibles efectos secundarios, como, por ejemplo, la hemorragia digestiva. "De la gente que toma aspirina, el uno por ciento presenta algún efecto secundario", revela Vicente Nieto.
En cuanto a la dosis, para producir el efecto antitrombótico, es suficiente con tomar entre 75 y 160 miligramos al día, lo que es bastante menos que una aspirina normal, que contiene 500 miligramos.
Pero es que la aspirina se puede usar, incluso, en el desarrollo del episodio cardiovascular. "Si una persona sufre un infarto y toma una aspirina en el momento agudo, su mortalidad se reduce un 30%. Si usamos otros fármacos llamados trombolíticos, también reducimos la mortalidad en un 30%. Si se administran ambos tratamientos, el paciente suma los dos porcentajes y su mortalidad se reduce un 60%", enumeró el cardiólogo.
Si esto es curioso, mucho más lo es saber que para salvar la vida a un paciente con un infarto, el trombolítico más barato cuesta 12.000 dólares y el más efectivo, 88.000 dólares. "La aspirina que tenemos que usar para salvar una vida en este tipo de pacientes cuesta 13 dólares", concluyó Vicente Nieto.