MIGUEL F. AYALA
Son algo así como los Indiana Jones del continente africano aunque han cambiado el látigo por el ordenador portátil y no llevan ni gorro ni pistola. Sin embargo, estos hombres y mujeres, investigadores que esta semana debatían en Casa África, en Las Palmas de Gran Canaria, sobre la gestión y protección de los sitios prehistóricos del continente, se enfrentan día a día a una aventura que no tiene nada que envidiar a las misiones del arqueólogo más famoso del cine. África es un lugar muy complicado y si se tiene en cuenta que en España decenas de yacimientos están en un estado deplorable es sencillo imaginar a qué se enfrentan estos profesionales.
"Nos encontramos ante un serio dilema en África", cuenta George Abungu, un keniano representante del Fondo Mundial para el Patrimonio de la Humanidad Africano. "Es conocida la corrupción de muchos de nuestros gobiernos y los conflictos armados que asuelan el continente así que ante tantos problemas no es sencillo entablar un diálogo serio con los dirigentes sobre la necesidad de recuperar y cuidar debidamente los yacimientos arqueológicos que poseen en sus territorios", explica este especialista sobre los 123 lugares de interés arqueológicos de África incluidos en la Lista de Patrimonio de la Humanidad, entre los que destacan desde las necrópolis de Tebas, actual Luxor, en Egipto, hasta los restos del primer homínido conocido, el Australopithecus africanus, localizado en los yacimientos de Sterkfontein, Swartkrans y Kromdraai, en Sudáfrica, donde trabaja Shamila Chettiar.
Esta investigadora ha mirado a la cara, literalmente, a los restos humanos más antiguos de los que se tiene constancia. "Es un cráneo bastante formado, una tibia, alguna costilla, un fémur... Está incompleto pero incluso así es escalofriante verlo allí, sabiendo que hace dos millones y medio de años ese ser pisaba la tierra donde ahora vivimos. Yo llamo al yacimiento", dice con naturalidad, "la cuna de la Humanidad".
No se equivoca. Sterkfontein, Swartkrans y Kromdraai son los yacimientos prehistóricos con restos humanos más importantes del planeta. "Pero África es mucho más que eso. Nuestro patrimonio cultural no se encuentra sólo en los yacimientos o en el arte rupestre sino en el paisaje, en una montaña, en los gorilas o en nuestros propios poblados y sus gentes", contó el arqueólogo senegalés Sidy Seck durante su intervención del miércoles, donde disertó sobre la necesidad de implicar a todas las partes en estas iniciativas "porque el beneficio cultural y económico que puede aportar a una comunidad es importantísimo", agrega.
PROBLEMAS. Otro de los grandes problemas que padece el continente africano es el control de grandes superficies de territorio. Buena parte del legado prehistórico de África se encuentra desperdigado por amplísimas zonas, lo que hace casi imposible controlar tantísimo espacio -en ocasiones ocupado ancestralmente por tribus, titulares legítimos de esos terrenos-.Además, convencer a los gobiernos de que hay que protegerlos cuando, por ejemplo, se conoce que en determinadas zonas hay petróleo, diamantes, oro o mercurio, es muy difícil: los políticos prestan más importancia a los beneficios económicos que a cualquier pintura rupestre o montículo sagrado, por mucha tradición que arrastre o por muy venerado que sea el lugar.
"De ahí la necesidad y la importancia de establecer estos contactos entre especialistas", explica por su parte Araceli Pereda, directora del Programa Acerca, organismo dependiente del Ministerio de Exteriores y Cooperación, que ha logrado reunir en Gran Canaria a responsables de los yacimientos más importantes de Argelia, Botsuana, Etiopía, Gabón, Senegal, Libia, Malaui, Malí, Namibia, Sudáfrica, Tanzania y Zimbabue. "Estos profesionales no se conocían entre sí", asegura Pereda, "por lo que resulta aún más significativo que estén juntos y conozcan qué proyectos se están llevando a cabo en otros países de su entorno y qué puede serles útil de la experiencia de otros".
"Estos seminarios sobre Comunidades Locales y Patrimonio de la Humanidad Africanos son una apuesta firme por el perfeccionamiento de las capacidades nacionales de los países africanos en el campo de la formulación, la monitorización, la gestión y la evaluación de políticas, programas y proyectos culturales, así como de la integración de las dimensiones culturales en las estrategias de desarrollo aunque", agrega, "considero también muy importante que se forme a la clase política de estos países porque sin ellos, si su gestión es mala, no hay nada que hacer".
Tampoco se dejó de hablar esta semana del problema de los saqueos en estos lugares donde joyitas pintadas o esculpidas en la pared han perdurado desde hace miles de años ocultos en cuevas o en algún desfiladero. "Ése es el otro gran inconveniente", dice Loure Mounga, de Gabón. Lo cierto es que da lástima ver las imágenes de los montones de piedra destruidos por buscatesoros para quedarse con la parte grabada y posteriormente venderlos en el mercado negro del arte "o cuevas destrozadas para extraer algún relieve sin valor porque realmente el valor era la cueva, un centro de culto para los antepasados que vivieron en el lugar".
Para forzar a los países a cuidar su legado, gente como George Abungu, del Fondo Mundial para el Patrimonio de la Humanidad Africano, asegura que "se les amenaza con expulsarlos de la lista de sitios de interés Patrimonio de la Humanidad" y algunos lugares han cambiado después de ser excluidos "porque no cuidaban estos lugares". Otros, según Abungu, no muestran el menor interés ni en entrar a esa lista por mucho prestigio que otorgue al país. "A ellos les interesa mucho más el dinero", concluye otro de los conferenciantes.