MARISOL AYALA.
María del Carmen Galayo saltó a la fama cuando siendo profesora de EGB de Religión en el colegio Público Buenavista el Obispado decidió ponerla en la puerta de la calle porque, le explicaron por escrito, "investigaciones contrastadas dicen que usted vive en pecado...". Vivir en pecado quería decir que Menchu, como se le conoce, había conocido en 1999 a Jaime Rubio, periodista y escritor, con el que decidió compartir su vida.
Cuando los curas se enteraron de tal acto pecaminoso y la echaron la pareja siguió compartiendo cama y techo pero claro, ella ya en el paro. Menchu fue despedida por el Obispado de Canarias en octubre del año 2001; debieron transcurrir ocho años para que el Tribunal Superior de Justicia de Canaria le diera la razón y condenara a la Iglesia a readmitirla como profesora de Religión así como a la Consejería de Educación.
"LÁRGUESE DE AQUÍ". "La justicia en Canaria me dio le razón tan tarde que durante ese tiempo he comido gracias a Jaime, ése hombre con el que, gracias a Dios, vivía en pecado...la hipocresía de esa gente no tiene límite. Aún recuerdo de qué manera me trató el vicario Hipólito Cabrera cuando me citó en su despacho para despedirme. "¡Lárguese de aquí!", fue lo más suave", relata ella. Seguramente nadie pensó que Menchu se revolvería contra esa injusticia y que iba a poner todo el altavoz posible a la manifiesta injusticia. Las ruedas de prensa denunciando los hechos eran sabrosas porque esta mujer no estaba dispuesta a callar ni un minuto mas. Se convirtió en una persona incómoda para el clero mas cervano.
"Esta mala gente me apartó sin piedad de lo que mas me gusta en la vida y que son mis alumnos y mis clases. Todo eso lo recuerdo como algo espantoso que aun no he superado, pero desde que pueda volveré de nuevo con mis niños". Si le preguntas si en futuras clases de Religión le hablará a sus alumnos la cara mas fea de la Iglesia Menchu responde así: "Mira, con el paso del tiempo los niños deducirán qué ha pasado y porqué. Son muy pequeños, de diez o doce años y están en su proceso de formación y eso no estaría bien. Jamás utilizaré esto para empañar o dañar la formación de mis alumnos porque ellos son sagrados". A Menchu la paran por la calle para animarla a seguir adelante y dice que su familia, sus compañeros y sus amigos, han sido fieles durante su proceso "y muchos casos generosos". Es bueno recordar que Menchu solo ha recibido del Obispado en concepto de indemnización 18.000 euros por los daños económicos que le causo el año que la Iglesia la condenó a no trabajar, pero está en los tribunales para exigir siete años de atropellos económicos que podían sumar unos 200 mil euros. "¿Como es posible que quienes dicen impartir Caridad y Misericordia atropellen la vida de alguien y encima, se sientan tan felices?". Menos mal que Menchu ha tenido a su lado a Jaime, compañero fiel, objeto del pecado que no ha permitido que decaiga: "Está buena la Iglesia para condenar a nadie con lo que tiene bajo la alfombra...".