MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ
Una siesta diaria de 20 ó 30 minutos disminuye el riesgo de sufrir enfermedades coronarias así como los niveles de mortalidad cardiovascular, según se desprende de un estudio científico realizado en Grecia sobre el seguimiento durante seis años de 25.000 personas, valorado por el doctor Ruperto Vargas, cardiólogo del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.
"La siesta siempre ha tenido un papel relevante en el pueblo latino y está demostrado que los latinos viven más que los anglosajones, y no sólo por la alimentación, sino por este hábito de descanso", afirmó el doctor Vargas.
El citado estudio, realizado por los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Atenas, reveló que aquellos que dormían regularmente siestas al mediodía reducían más de un tercio su riesgo de morir a causa de enfermedad cardíaca. "Los participantes que hicieron de la siesta una práctica de al menos tres veces por semana durante un mínimo de 30 minutos tuvieron un 37% menos de riesgo de morir de enfermedad cardíaca, comparados con quienes no dormían a mitad del día". Dicha relación fue aún más relevante entre los varones empleados, en comparación con los desocupados, ya que los "sesteros" se relajarían de cierto estrés vinculado con el trabajo que sería malo para sus corazones.
"La siesta normal, no la de pijama y orinal porque hay gente que está dos horas, rompe todo el engranaje continuo del estrés y esa media hora hace que la persona se relaje, que el cerebro se limpie de archivos ineficaces y descanse. Este estudio ha demostrado que mejora el pronóstico cardiovascular de las personas que hacen siesta, presentan menos signos de cardiopatía vascular".
Entre los principales beneficios que se le achacan a la siesta de 20 ó 30 minutos figura la disminución de los niveles de estrés, el aumento de los estados de alerta y la productividad, la mejora de la memoria y el aprendizaje, los beneficios para el corazón, el aumento del funcionamiento cognitivo.
También se ha comprobado su papel en la estimulación de la creatividad, motiva el ejercicio, y ayuda a completar los ciclos del sueño. "Algunas de las más recientes investigaciones sugieren que una mala noche de sueño puede estresar tanto al cuerpo como la mente. La siesta puede ser un buen remedio para paliar este problema", concluye el estudio.
Otras investigaciones han confirmado que tras una buena siesta se rinde más en el trabajo. "Esto se produce porque necesitamos al día entre ocho y nueve horas de sueño para estar despejados. Ya que el ritmo de vida actual hace casi imposible cumplir esta necesidad biológica la siesta es una perfecta opción de reposo", subrayaron los expertos.