MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ
Se llama Ángel Gabriel Vega, aunque el prefiere que le llamen Gabi. Nació hace 18 años en Telde y, como muchos jóvenes de su edad, este año inicia sus estudios en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, concretamente en la titulación de Ingeniería Industrial, donde accede como un alumno brillante, con 9,5 en la PAU, pero con el handicap de ser un gran dependiente debido a la distrofia muscular que padece.
Es por eso que Gabi, además de cumplir el sueño de llegar a la Universidad, va a abrir un camino importante para las personas con discapacidad al reclamar lo que la Ley de Dependencia le otorga en el papel pero en la práctica le está costando conseguir: un auxiliar que le acompañe cada día dentro de la Universidad.
Así nos lo contó Paqui Artiles su madre, en el acto de apertura de curso de la ULPGC celebrado ayer, al que ambos asistieron. "Estamos luchando por conseguir que le ponga un auxiliar en la Universidad para atenderlo, para doblar los folios, sacar los libros, pasar las páginas, ir al baño... La Universidad está haciendo todo lo posible, le mandó una carta al Gobierno y estamos esperando respuesta, porque el tema del personal está dentro de la Ley de la Dependencia pero todavía no se está aplicando. En este sentido él está abriendo camino", afirmó Paqui destacando que si bien la ULPGC este año tiene matriculados "a cuatro grandes dependientes, él es que más grado tiene".
Para Gabi ir a la Universidad es un reto, "siempre me ha gustado superarme", dice, y lo cierto es que tiene uno de los currículum más brillantes de su promoción, acaba de concluir los estudios de bachillerato, se presentó a la doble PAU y en cada examen sacó un 9,5.
"Siempre ha sido muy buen estudiante", dice su madre, y aunque al final se decantó por Ingeniería Industrial, dudaba entre esa carrera o Medicina. "Todavía estoy un poco dudoso, pero voy a probar este año y si no me gusta cambio a Medicina", apunta este estudiante al que en realidad le hubiera gustado hacer Física, una carrera que está en La Laguna y dado su grado de dependencia no puede acceder.
En el caso de que continúe en Ingeniería, le gustaría especializares en Ingeniería Electrónica y Automática; y si se decantara por la Medicina, afirma que se ve más como investigador que como un médico con trato directo al paciente.
De momento, el hecho de llegar hasta la Universidad ya es un triunfo al que sólo le queda lograr el objetivo de contar con un auxiliar que le ayude a superar las barreras que le impone su discapacidad.
"Gabi no va a tener problemas en los estudios, porque es una persona muy minuciosa, tiene que tener todo ordenado. Siempre tuvo claro que quería ir a la Universidad", dice su madre que lo describe como una persona tímida, muy amiga de sus amigos, disciplinado, educado y respetuoso "que cuando tiene que reírse se ríe, pero es muy trabajador, siempre ha tenido buenas notas". Está claro que este joven no ha escatimados esfuerzos para llegar a donde ha llegado, ahora le toca a la administración estar a su altura.