ELISA ARDOY
Evitar el contacto físico, no compartir el material escolar, separar los pupitres, limpiar diariamente los libros y cuadernos... Muchas recomendaciones de la Consejería de Educación para evitar los posibles casos de gripe A resultan imposibles de seguir en el día a día de los centros escolares del Archipiélago. "Hacemos lo que podemos con los medios que tenemos", aseguran los equipos directivos.
Estos consejos higiénico-sanitarios son aún más difíciles de realizar en las aulas de Infantil, donde comparten espacio hasta 25 niños. Según los profesores, es prácticamente imposible controlar que niños de tres años no se toquen entre sí o no chupen el material escolar. Los docentes recuerdan que algunas recomendaciones inciden directamente en aspectos pedagógicos. "¿Cómo le enseño yo ahora a los niños a compartir? Si un niño se deja en casa una cera no se la puede prestar ningún otro", se lamenta una profesora de alumnos de Infantil.
Lo que sí pueden hacer los docentes es enseñar a los pequeños a que se laven las manos al menos tres veces al día, que utilicen jabón y papel desechable y que aprendan a estornudar y a sonarse correctamente. En el caso del CEIP Las Mesas, por ejemplo, los niños llegan por la mañana a clase y se desinfectan las manos que se lavan antes y después de ir al recreo y por supuesto antes de comer.
Precisamente otra de las cuestiones que los colegios ven inviables es acudir al comedor en pequeños grupos, ya que el turno de comida se prolongaría hasta por la tarde. Del mismo modo, no hay espacio suficiente en las aulas para separar los pupitres y muchas veces tampoco en el centro existe un espacio ventilado al que hay que llevar los niños con síntomas de gripe A, tal como recomienda el protocolo de Sanidad. Estos niños deben estar acompañados por su profesor hasta que llegue el padre o tutor, por lo que hace falta otro docente que se haga cargo temporalmente de su clase, algo complicado cuando muchos centros han visto reducida su plantilla este año.
Los equipos directivos denuncian que la Consejería debería haber adelantado a septiembre la primera partida económica del curso para hacer frente a los gastos extras de dosificadores, jabones o papeles desechables. Además, piden una bolsa de sustitutos que estén disponibles para posibles eventualidades.
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