M. J. HERNÁNDEZ
'Piolin', el pequeño robot submarino que navega actualmente en aguas del Atlántico tiene, además de su alto valor científico, una serie de características que dejan ver el lado más humano de este proyecto, como es el hecho de que en su interior transporta cartas de escolares de Primaria de una veintena de colegios de estados Unidos, que serán abiertas y leídas a su llegada a puerto, según anunció el investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Antonio González.
Además, su viaje de casi seis meses de duración desde que partiera de Nueva Jersey (Estados Unidos) el pasado 27 de abril de 2009, está plagado de anécdotas y curiosidades que alimentan aún más la idiosincracia de un proyecto singular que, en realidad, está a punto de hacer historia.
Entre las mismas destaca el hecho de que la nave ya ha batido el récord mundial de distancia recorrida el 9 del 9 de 2009, "y la primera vez que emergió, tras pasar la distancia de cuatro cifras, fue en el kilómetro 999", afirmó el profesor González.
Otra de las singularidades numéricas que persiguen a esta singular nave submarina es el hecho de que los investigadores prevén recogerla a ciento cuarenta y cuatro kilómetros de la línea de costa, exactamente, es decir la longitud en el meridiano 12 oeste, a doce horas de la costa navegando a dice millas.
Más allá de los números, la nave ha sobrevivido a lo que se supone que fue, pues todo parece indicarlo así a tenor de las consultas realizadas, que fue un ataque de calamares el pasado veinticinco de agosto. Para un profano algo así podría parecer una nimiedad, pero no lo fue en absoluto. El susto resultó tremendo, porque, además, de repente perdieron la señal.
Afortunadamente funcionó el sistema de defensa que provoca un cambio en la presión y el robot emergió a la superficie. No es difícil imaginar que se les cortara por un momento la respiración a este amplio grupo de investigadores, unidos por un lema común: "Fuerza, viento, mar y honor a todos".