CARMEN SANTANA
Estivill, con una veintena de libros publicados sobre el tema (el último A jugar, con Yolanda Sáez de Tejada, en el que se proponen 45 juegos para distintas situaciones que mejoren los hábitos infantiles) y una clínica del sueño de gran prestigio en tratamientos e investigación, pronunció ayer una conferencia invitado por el Programa de Mayores de La Caixa.
- ¿Y usted qué tal duerme?
- ¿Se puede decir que dormimos cada vez peor?
- Es cada vez más cierto. Sobre todo si entendemos que el dormir mal es un síntoma. Y en Medicina un síntoma significa que es algo que nos ocurre pero siempre hay una causa que lo provoca. Hoy en día sabemos que hay más de 40 causas distintas que provocan mal dormir. Pero una de ellas, la principal, es el acúmulo de tensión, el estrés, durante el día. Y esta causa sí que ha aumentado muchísimo en los últimos 10 ó 15 años.
- Hay que desconectar.
- Totalmente. El grave problema es que el cerebro necesita al menos 2 ó 3 horas antes de acostarse para desconectar de todo lo que ha pasado durante el día. Y hoy la información, cosas que hacemos, el trabajo, los horarios hacen que lleguemos al momento de acostarnos con plena actividad mental. Al cerebro le cuesta mucho desconectar y vienen los problemas.
- ¿Y cómo se consigue?
- Es cuestión de procurarlo. Es decir, la gente que duerme mal sabe que dormir mal afecta mucho a su día siguiente. Por lo tanto, hay que reconstruir la vida durante el día para llegar a la noche y que el cerebro pueda empezar a dormir. Nosotros trabajamos mucho con esto, con lo que llamamos normas higiénicas del bien dormir. Y esto empieza por el día. Es decir, desde el momento en que uno abre los ojos ya tenemos que estar preparando nuestra noche. Recomendamos, por ejemplo, siempre un pequeño ejercicio, andar al menos 20 minutos al día. Todo lo que sirva para desconectar antes de acostarse es bueno. Y desconectar significa para unos leer, para otros ver televisión, para otros significa escuchar la radio, para otros simplemente una conversación o un paseo. La comida también es importante. Una comida sana a base de hidratos de carbono, ensaladas y derivados lácteos. Esto es lo ideal para cenar. Y siempre dejar un espacio entre la cena y el tiempo de acostarse de al menos dos horas.
- ¿En qué medida desconocer las normas de higiene del sueño dificulta que la gente no duerma bien?
- Es muy cierto. La salud mental o física, es decir, las enfermedades en sí, pueden provocar entre un 10 y un 20 por ciento de las causas del mal dormir. El 70 por ciento es por malos hábitos.
- ¿Son las personas mayores carne de insomnio?
- Eso es un error. Hemos descubierto que a medida que nos hacemos mayores el cerebro necesita dormir menos. Y una persona a partir de los 65 años que duerma 5 ó 6 horas es totalmente normal. No necesita tomar pastillas para intentar dormir 8 horas por que su cerebro no lo necesita. De hecho, sabemos que el sueño es como una fábrica donde restauramos todo lo que vamos a necesitar durante el día. Por eso se entiende que un niño que gasta mucha energía durante el día y aprende mucho necesite 11 horas y, los adultos, 8.
- ¿Se puede curar el insomnio crónico?
- Sí. Sabemos que puede curarse. Yo diría que más de un 70 por ciento de las veces podemos curar. Y queda un 10 por ciento que es imposible porque la causa que lo provoca no se puede. Por ejemplo, alguien que tenga alzhéimer, y que duerme mal. Y después, podemos controlar otros muchos casos con medicación u otros tratamientos. La medicación en sí no es buena ni mala. Depende de si corrige la causa que provoca el mal sueño.
- ¿Qué beneficios tiene la siesta?
- Es muy necesaria, aunque las prisas están provocando que muchas personas no la practiquen. El cerebro necesita en 24 horas dos momentos, que son el que va desde las diez o doce hasta las siete u ocho de la mañana. Y después, ocho horas más tarde, una pequeña necesidad de siesta, que debe ser de 15 ó 20 minutos.
- ¿Basta con una cabezadita en el sofá?
- Exacto. Es el sueño que necesitamos, es el sueño que nosotros llamamos superficial. No precisamos entrar en un sueño profundo. La cabezadita es perfecta.