A Nicasio Rosario le encanta conducir y viajar y en nueve años que lleva con el carné de conducir no ha tenido ningún percance ni multa. Su historia podría ser la de otros muchos buenos conductores que circulan por las carreteras españolas. Sólo que él es sordo y ciego del ojo derecho. Con su empeño le ha puesto, sin querer, freno a la discapacidad.