C. S.
Primero hay que comerlas. Cinco piezas al día es la recomendación para mantener una dieta saludable, una sugerencia que no siguen aún muchos consumidores.
Pero salvada esa circunstancia, la controversia se sitúa en el tiempo de la ingesta más conveniente. Los especialistas parece que no se ponen de acuerdo en esta cuestión y se multiplican las posibilidades acerca de cuándo es el momento más idóneo para comer la fruta.
"Yo creo que la mejor forma de comer la fresa, como todas las frutas y para aprovechar todas sus propiedades, es en ayunas. Con el estómago vacío, bien directamente en zumo natural sola, o junto a otras frutas".
Esta recomendación de Sergio Martínez Cuéllar, médico intensivista del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y homeópata y especialista en medicina natural, está justificada en el mejor aprovechamiento de las propiedades de la fruta en general. "De esta forma, se asimilan totalmente y de forma rápida en nuestro cuerpo", sus aportes, afirma.
El tener el estómago vacío coadyuva a que las propiedades nutritivas de la fruta pasen sin ninguna merma. "La fruta se digiere y asimila en el intestino delgado y si se ingiere con otros alimentos fermentan los azúcares y se pierde parte de sus cualidades. Lo más adecuado, entonces, es comerlas no tras las comidas sino entre horas, cuando no se está en digestión de alimentos".
Para el Consejo Europeo de Información sobre Alimentación (Eufic) lo relevante no es tanto cuándo comer las frutas sino la cantidad considerada la más adecuada para una dieta saludable. "Lo más importante es comer de 2 a 3 frutas al día. Poco importa si es al final o al principio de la comida, en el desayuno o la merienda, o entre las comidas. Cualquiera que sea el momento, la fruta conserva sus cualidades nutricionales".