CARMEN SANTANA - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Reducir el posoperatorio, disminuir la medicación además de evitar en la mayoría de los casos nuevas intervenciones posteriores de corrección de problemas visuales, son las ventajas del trasplante parcial de córnea frente al trasplante total.
La mayoría de la cirugía trasplantadora de córnea se efectúa a pacientes con degeneración corneal provocada por queratocono, aunque también se presentan casos por traumatismos.
Pese a que este tipo de intervención se realiza ya en hospitales de algunas comunidades autónomas por la probada eficacia para los pacientes, en Canarias es aún inédito.
Por eso, los oftalmólogos de las Islas, en la última jornada del XXXVIII Congreso de la sociedad Canaria de Oftalmología, expresaron ayer la necesidad de dotar de los recursos precisos a los hospitales de la red pública para que el sistema de salud autonómico pueda ofrecerlo a sus usuarios.
"El trasplante total supone para el paciente una intervención provisional hasta pasado un año, tras el cual lo más común es que se tengan que realizar otras cirugías de retoque para corregir, por ejemplo, astigmatismo", explicó Rafael Ferrando, especialista de la Unidad de Córnea y Superficie Ocular del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y presidente del comité organizador del congreso.
En contraposición, el trasplante parcial de la córnea tiene un posoperatorio que puede oscilar entre menos de treinta días y de dos a tres meses, dependiendo de la dolencia del paciente y de la zona a intervenir, según Rafael Ferrando. "Es el tiempo en el que la córnea adquiere su transparencia y el paciente tiene capacidad visual, en la mayoría de los casos sin precisar retoques".
Sin embargo, tanto una como otra modalidad de trasplante requieren al paso de 10 ó 15 años un nuevo trasplante. Éstos en los últimos años se han reducido en torno a un 10 por ciento en el Insular por la minoración de las defunciones en los accidentes de tráfico.