MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ
El pasado año descendió un 40% el número de bajas laborales en España, y en el mismo periodo crecieron de forma considerable las bajas motivadas por ansiedad y estrés, dos situaciones directamente relacionadas con la actual crisis económica, según destacó Ignacio Romero, representante en Canarias de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (Aeemt).
Entre los factores que explican la reducción espectacular de las bajas laborales, Romero destacó, por un lado, el aumento del paro y por consiguiente la reducción de la población activa; y en segundo lugar, el temor de los trabajadores a que su ausencia sea motivo de despido en esta etapa de inseguridad laboral.
"Si hay más paro hay menos bajas laborales, eso por un lado; y por otro, existe el miedo del trabajador a cogerse una baja porque puede ponerse en el punto de mira en empresas que en base a la baja productividad van a reducir plantillas, por lo tanto aumenta el número de empleados que necesitan una baja pero no la cogen", subrayó Romero.
Para el representante en Canarias de la Aeemt, el dato que más preocupa es el repunte importante en las bajas por ansiedad, estrés y depresión, situación que a su juicio también tiene su explicación en la crisis económica. "Estamos hablando de que cada vez es mayor la angustia de los trabajadores por la incertidumbre de no saber qué puede pasar dentro de unos meses o un año, y eso está generando muchos casos de ansiedad y estrés", apuntó el experto, señalando que en Europa han aumentado los casos de incapacidad temporal por estrés y depresión, constituyendo, en el conjunto de la UE, hasta un 60% del total.
Aunque las patologías del aparato locomotor, muscular y óseo siguen constituyendo la principal causa de baja laboral, Romero indicó que el incremento experimentado por las patologías mentales como ansiedad y depresión están casi al mismo nivel. El mayor número de bajas por patologías psicológicas o psiquiátricas, se registra en aquellos sectores más golpeados por el paro, como son la construcción y el sector servicios.
La Aeemt apuntó a este respecto que se da la paradoja de que quienes deberían estar contentos con conservar su trabajo viven sometidos a un fuerte estrés y sobrecarga que sobrepasa los límites laborales y llega a las familias. "Se están dando conflictos familiares cuando se produce un ajuste por el despido de uno o los dos cabezas de familia, sobre todo cuando hay hijos adolescentes, que llevan mal esa reducción del nivel de vida y provoca un conflicto al padre, tanto en el trabajo como en la familia. En estos casos, se produce una sensación de fracaso, que obliga a forzar la máquina para ganar un dinero extra", concluyó.