CARMEN SANTANA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
- ¿Cómo están los empresarios españoles en habilidades directivas?
- Yo diría que se pueden dividir las competencias en cuatro cuadrantes. Y con todos los matices que se han de tener en cuenta cuando se generaliza, creo que los directivos en España tienen una alta puntuación en dos de estas cuatro competencias, y más bajas las otras dos.
- ¿Y en qué aprueban?
- Una de las dos competencias con más alta puntuación es la que denomino anglosajona, que remite a aptitudes de osadía, de poner presión en una organización, en una empresa, para alcanzar unos objetivos. La otra competencia es más de tipo germánico, y tiene que ver con el control de los procesos y la toma de decisiones.
- O sea, un estilo más agresivo de dirección, ¿no?
- Yo no lo llamaría así, exactamente. Me gusta más hablar de un estilo de dirección muy afirmativo, de hacer las cosas con firmeza, más en la línea del ordeno y mando.
- Esa concepción de la dirigencia empresarial es muy antigua.
- Sí, es efectiva a corto plazo, pero puede bloquear a ciertas personas en la organización y no contribuir a los objetivos a largo plazo de la empresa.
- Hábleme de las habilidades que no aprueban.
- Hay una tercera competencia, la asiática, que tiene que ver con generar cultura empresarial, hacer equipo y favorecer una óptima colaboración entre las áreas de la empresa, entre otras cualidades, que en España no está muy asumida. El mejor ejemplo de esta competencia es el de Pep Guardiola, el entrenador del Barça, y el espíritu que ha infundido junto a otras personas a ese club y que está vinculado a sus éxitos deportivos. Ciertamente, esa mentalidad no está muy extendida. Y cuando hay mucho de las dos primeras competencias que he señalado y poco de esta tercera las empresas se estresan.
- ¿Y qué se puede hacer para evitar ese estrés?
- Hay una cuarta competencia que no le he mencionado sin la cual no se pueden abordar soluciones integrales. Se trata de la competencia latina, que remite a la capacidad de los directivos de improvisar, de ser flexibles y desarrollar habilidades para detectar tendencias de futuro, para comunicar al mercado el comportamiento de la empresa en cada momento y tener un enfoque comercial avanzado. Estos tiempos requieren que las cuatro grandes áreas de cualidades directivas no se expulsen unas a otras sino que coexistan para sacar en cada momento lo mejor de la empresa y de sus recursos, entre ellos su personal.
- ¿Cuál es el tipo de directivo ideal?
- Una persona capaz de transformar la empresa, con ciertas habilidades para generar una cultura diferente y una forma de pensar y tomar decisiones en equipo. El cambio en España es muy urgente por que esas habilidades y competencias están íntimamente relacionadas con la competitividad. Y en ese capítulo la empresa en este país tiene mucho por hacer.
- Hay dirigentes que consideran que, indefectiblemente, para cambiar la mentalidad de su empresa y mejorar sus resultados tienen que prescindir de la parte de la plantilla con más antigüedad. ¿Qué le parece?
- No veo por qué. Yo parto de una premisa más optimista: con independencia de la edad y la rutina laboral, todo el mundo puede cambiar. Se calcula que sólo entre un 5 y un 10 por ciento de la población normal de una empresa no puede asumir los cambios, por distintas circunstancias.
- Proponga tres recetas para el cambio.
- Lo principal es que establezcan un sistema de objetivos que no pongan las empresas en conflicto, una medición del rendimiento distinta. La segunda recomendación sería la de cambiar la cultura empresarial en la tendencia de favorecer el trabajo con el equipo, con la gente. Y, en esa línea, una tercera receta sería la de alinear mejor la estrategia de negocio con el estilo y la cultura empresarial por que no pueden distorsionarse entre sí.