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´En los 80 y 90 la heroína mató más jóvenes que cualquier guerra´

Carmen Avendaño ha dedicado media vida a combatir el narcotráfico desde la asociación Érguete y al frente de Madres contra la Droga

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Carmen Avendaño, anoche en el Club La Provincia. | juan carlos castro
Carmen Avendaño, anoche en el Club La Provincia. | juan carlos castro 

DIEGO F. HERNÁNDEZ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
La lucha contra la comercialización y consumo de drogas en su Vigo natal desde los años 80 ha convertido a Carmen Avendaño en toda una institución. Desde el pasado miércoles se encuentra en Gran Canaria invitada por el colectivo Madres Contra el Paro. Ayer jueves, mantuvo varios encuentros con 800 alumnos de Secundaria en el IES Santa Catalina y Casas Nuevas en Telde, y hoy lo hará en el IES El Pilar y en el José Arencibia, en Telde. Anoche ofreció una charla en el Club LA PROVINCIA, donde habló de Nuestra experiencia de lucha, y que repite mañana en la Casa de la Cultura y Solidaridad.

¿Cuando y por qué razones decidió plantar cara al negocio de la droga en Vigo?

Yo venía de distintos movimientos asociativos desde 1972, soy una mujer comprometida, conocida y cuando empieza el problema en mi barrio, donde era presidenta de la asociación de vecinos, veo que se producen conductas anormales en los jóvenes, que eran rechazados desde la calle, pero no sabía que era. Estábamos recién salidos de una dictadura, el tema de las drogas era muy lejano, nos quedaba muy a desmano y nos preocupábamos más por otras cosas como los derechos y demás. Entonces, en 1979 el segundo de mis hijos me dice que lo tenía que ayudar, que estaba enganchado, y fue como si me cayera una losa. Nuestro barrio Lavadores era muy comprometido y muy de gente trabajadora, vi que el problema de mi hijo era el de muchos otros y a través de los contactos que tenía nos empezamos a reunir un centro que fue pionero en Galicia y allí decidimos que había que compartir lo que sabíamos y romper la imagen que se estaba creando. Porque cuando el sistema falla por algún motivo, los representantes, y hablo de los políticos, la policía, los jueces, siempre etiquetan: el delincuente es delincuente sin entrar en más razones. Y la imagen que le pusieron a aquellos chavales de 14 y 15 años es que eran de clase baja, de familias desestructuradas, y que esa situación venía por la marginalidad. Por ello hubo que reaccionar, y cuando comienzan a rascar te das cuenta que no solo eran los hijos de trabajadores sino también de grandes empresarios de la zona. Esta valoración que hicimos durante año y pico nos llevó a montar plataformas con médicos y especialistas para buscar soluciones. Siempre digo que los pioneros de la heroína fueron, desgraciadamente, los conejillos de indias de los que todos aprendimos, y fueron los que pagaron más.

Le tocó liderar un movimiento en una época dura y de muchas frustraciones.

Fue una época de destrucción de miles de personas, y al consumo de heroína se añade que se descubre el VIH con lo que se produce otro factor de rechazo, cayeron como moscas, y en la época de los 80 y 90 y por la heroína murieron más jóvenes que en cualquier guerra y sin dejar rastro, porque eran muertos anónimos. Nos parecía que todo aquello era injusto y no era verdad.

¿Hubo sensibilidad y colaboración de las fuerzas de seguridad hacia el trabajo que desempeñaba la asociación?

No, al contrario, había un rechazo total hacia nuestros jóvenes. No tuvimos apoyo ni policial ni político y nuestro debate fue muy profundo en el sentido de que había que romper la imagen que se tenía de nuestros hijos y advertir a la sociedad de lo que se nos venía encima, y todo ello nos llevó a las conclusiones de quién estaba metiendo las drogas y con qué intención y quienes organizaban todo aquello. Cuando todo estaba en su sitio conseguimos algo muy llamativo, que fue reunir a todos los representantes de cada uno de los partidos que teníamos en el Parlamento nacional, que eran AP, UCD y PSOE y públicamente nos presentamos, hicimos una serie de denuncias muy duras en contra de 38 establecimientos que vendían heroína como si fueran caramelos, cómo se mete en la cárcel a los jóvenes con vulneración de derechos, se crea la figura de preso peligroso, algo terrible. No pusimos nombres a los traficantes pero sí a los bares y locales. Parecíamos muy locas pero éramos muy sensatas. No exageramos nada y eso fue fraguando en una sociedad muy cómplice. Y nos subestimaron, creían que éramos cuatro madres y cuando quisieron reaccionar era demasiado tarde. Un exceso de confianza que nos vino bien, y tenían esa seguridad que supongo debe de dar el hecho de tener mucho dinero.

¿Tuvo temor ante posibles represalias hacia usted o su familia por parte de los denunciados?

Me preocupaba mi familia. Denunciamos la venta y la explotación sexual de mujeres con nombres y todo tipo de detalles, y al día siguiente un individuo al que le llamaban Legionario, dueño de varios locales, cuando iba a hacer la compra con mi hijo pequeño que tenía 8 años, lo vi que clavaba su mirada en mí, tenía un miedo atroz, no me paralizó, seguí andando, le mantuve la mirada y al llegar a él, bajo los ojos, y ese día supe que habíamos ganado la batalla. Si hubiese exteriorizado el miedo, habríamos perdido la batalla. He tenido intentos de atentados pero incluso desde el entorno de ellos a veces me avisaban.

La heroína hizo mucho daño pero otras drogas como cocaína, crack, las drogas de diseño, siguen estando presentes.

Si, pero lo que más me preocupa es la desinformación de los jóvenes. Tengo nietas de 23 y 24 años y esa generación que no tiene el concepto de peligro y así lo hemos comentado a los chavales en los institutos que hemos estado, el peligro del botellón. Lo ven con naturalidad porque es una droga muy asumida por la cultura española. Yo no soy partidaria de las prohibiciones, pero a los 14 años se está sin formar, y el daño es irreparable. La gente se inicia así en las drogas, es un gran escalón. Llevamos años con la heroína y nos olvidamos de otras drogas como la cocaína, que llegó como una droga de triunfadores, que no era cierto, y sabíamos que íbamos hacia abajo. Los jóvenes no son conscientes.

¿Es partidaria de la legalización de las drogas blandas?

Yo creo que se van a legalizar y que se tienen que legalizar, porque la prohibición no soluciona nada, tú tienes que llegar a la gente vulnerable con razonamientos, los adultos que hagan lo que quieran. No creo que la marihuana vaya a perjudicar, y seguramente habrá menos oferta. El problema es el inicio en el consumo.

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Salud


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