EFE
Además de la privación de libertad impuesta por delitos de violación, violencia habitual y amenazas, el penado deberá indemnizar con 9.000 euros a la víctima, a quien no podrá aproximarse a menos de 200 metros durante veintiocho años y diez meses, según consta en la sentencia de la sala tercera de la Audiencia Provincial a la que ha tenido acceso Efe.
El fallo responde a la "relación de terror", tal y como describió ante la autoridad judicial uno de los tres hijos de la pareja, a la que se vio sometida la mujer durante los veintinueve años que duró su matrimonio, en los que las agresiones físicas y psíquicas fueron "sucesivas y constantes".
La mujer no denunció este maltrato "por miedo, por vergüenza y por mantener unida a la familia", hasta el 2 de enero de 2008, cuando tras una nueva paliza sus dos hijos mayores le aconsejaron que emprendiera acciones contra su marido.
Las agresiones llegaban a tal extremo, que el hombre no dudaba en ocasiones en hincarle unas tijeras en el pecho cuando se negaba a cortarle las uñas, algo a lo que la mujer accedía a base de golpes y mordiscos, según narra la sentencia, que detalla también las continuas amenazas de las que era objeto la víctima.
Expresiones como "que la tenía que matar", "que no iba a quedar nadie de la familia", o "que si se divorciaba la metía en un manicomio" eran también habituales en esta relación, durante la que el ahora penado llegó a violar a su mujer al menos en una ocasión.
Esta agresión sexual se produjo el 31 de diciembre de 2006, cuando el hombre irrumpió en el dormitorio que, desde hacía cuatro años, la mujer compartía con el menor de sus hijos, donde consumó la violación pese a la resistencia que ejerció en todo momento su esposa, que resultó herida y optó por curarse sola, nuevamente por miedo y por vergüenza.
El tribunal, que ha estimado casi por entero las calificaciones de la fiscalía, que demandaba tres años y tres meses menos de cárcel que la acusación particular, ha considerado suficientemente acreditados todos los hechos narrados por la denunciante, en quien el forense no apreció datos compatibles con los de una víctima de violencia machista.
Contra ese informe, el elaborado durante la instrucción del caso por un equipo de psicólogos confirmó la compatibilidad entre las secuelas derivadas de una situación de maltrato y el estado emocional que presentaba la víctima, quien desde que se inició el proceso ha relatado sin contradicciones las continuas vejaciones y maltratos que sufrió por parte del hombre, quien permanece en prisión por esta causa desde el 2 de enero de 2008.