El choque el pasado martes entre dos aviones F-18 pudo ser responsabilidad de los controladores aéreos que se encuentran en la base militar de Gando. Ésta es una de las principales hipótesis de la investigación que realiza el Ejército para determinar con exactitud qué ocurrió en esta colisión de la que salieron casi ilesos los dos pilotos involucrados.
La investigación comenzó en el momento en el que se produjo el accidente de los dos aparatos que se desintegraron en pleno vuelo. Los pilotos lograron salvar sus vidas al salir eyectados por los sillones y caer al mar, donde fueron rescatados por un helicóptero del SAR. Fue el propio general jefe del Mando Aéreo de Canarias, Manuel Mestre, quien apuntó ese mismo día que la colisión se pudo deber a "una causa humana".
"Cuando se habla de fallo humano, no se apunta necesariamente a los pilotos que estaban de maniobras", explicaron a este periódico fuentes de la investigación, al tiempo que apuntaron la posibilidad de que el fallo se produjese desde la zona de control aéreo de la base militar de Gando.
Los responsables de la investigación estudian los restos de los cazabombarderos rescatados a 100 kilómetros al sur de Gran Canaria y están convencidos de que, como en cualquier accidente, éste no sucedió por un solo motivo. "Lo normal es que los pilotos vayan al límite y obedezcan las instrucciones que se les marcan desde la zona de control que está en tierra", prosiguieron las mismas fuentes.
Los aviones se precipitaron al mar después de rozarse accidentalmente durante un ejercicio de adiestramiento avanzado de guerra electrónica. Los dos salvaron sus vidas al eyectarse cuando se encontraban diez kilómetros de altura. "Son personas con muchas horas de entrenamiento que se juegan la vida cada vez que salen de maniobras", concluyeron las mismas fuentes.