PEDRO GUERRA
ENVIADO ESPECIAL
"Rápido, rápido, que viene el fuego". Aleida Hernández, a sus 86 años, no olvidará jamás la madrugada de ayer. "Yo estaba en la cama y oía sirenas, pero no sabía qué eran, hasta que una vecina, a las cinco de la mañana, me tocó en la puerta y tuvimos que salir corriendo". En Los Canarios, el pueblo de Fuencaliente arrasado por el fuego en plena madrugada, jamás olvidarán una noche como la que se vivió ayer.
"Se veía un peine de fuego muy grande. Era algo espectacular que te deja paralizado", asegura Aleida Hernández junto a su hija, María Delia Martín. "Si no llega a ser por lo vecinos nos quedamos allí tan tranquilas, comenta María Delia, ya ubicadas en el cuartel de Los Cascajos, donde pasaron ayer la noche junto a otros 250 vecinos, casi todos de Los Canarios. Esta señora de 86 años, al menos, sabe a ciencia cierta que su casa no se quemó, "pero aquí hay mucha gente que no sabe nada. Nos han dicha que algunas se han quemado", insiste. No le falta razón. En Los Canarios ardieron casas enteras. A las nueve de la noche era un pueblo fantasma, sin agua, luz ni cobertura de teléfonos. Todo arrasado por el fuego.
Aquí hay mucha incertidumbre. "Los vecinos tuvimos que avisarnos unos a otros porque si no alguno estaría ya carbonizado", asegura otra mujer que prefiere el anonimato. "Yo llegué al fuego cuando apenas se habían quemado cuarenta metros cuadrados", irrumpe otro afectado. "Eran las once y media, más o menos e intentamos sofocarlo pero enseguida el viento lo arrastró a una velocidad increíble". "En quince minutos se convirtió en algo incontrolable y a las dos de la mañana el viento ya soplaba muy fuerte. Imposible pararlo".
Efectivos del Ejército de Tierra y Cruz Roja se esforzaban en atender a las familias desalojadas de sus hogares por el fuego. Llevaban muchas horas en pie, había mucha gente mayor y familias enteras que no conocían el paradero de sus propiedades. "Va a ser una noche muy larga", aventuraba un miembro de Cruz Roja, mientras todos esperaban que se detuviese el avance del fuego.