LA PROVINCIA/DLP - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
José Antonio Pérez"siempre estaba preocupado por la "seguridad en el trabajo" -por la de él y de su grupo-, señaló ayer uno de los compañeros de trabajo del estibador, que falleció el viernes a media tarde con tan sólo 35 años mientras descargaba mercancía en el interior del barco Lian Run, en la zona del Puerto de La Luz conocida como Muelle Grande.
Familiares, amigos y estibadores, consternados aún por lo sucedido, arropaban a su viuda en la mañana de ayer en la sala 204 del tanatorio San Miguel de la capital grancanaria.
Un estibador señaló a este periódico que todo debió de ocurrir "en cuestión de segundos" y que "seguramente", no dio tiempo ni de avisarle ni de que él reaccionara a tiempo ante el peligro, ya que una carga de ese calibre -pescado congelado- se desploma en un instante.
"Es como si le hubiera caído encima una plancha de hormigón", cuenta su compañero, abatido no sólo por el suceso sino porque le haya tocado precisamente a José Antonio, un estibador preocupado siempre por la seguridad laboral.
"Cuando entramos en un barco, los ojos de tu compañero de taifa son los tuyos. José Antonio siempre estaba atento: 'cuidado con eso, fíjense en lo otro', no dejaba nada suelto", relata el compañero de la estibadora Sestiba, a la que pertenecían tanto el fallecido como la grúa de la que se desplomó la carga.
La Policía Judicial sigue investigando lo ocurrido y el trabajo en el barco del incidente se ha parado "temporalmente" hasta que se realicen todos los trámites pertinentes que expliquen cuál fue la causa que originó el desplome de la carga.
DEPORTISTA. Compañeros y amigos del fallecido, que creció en Las Perreras, califican a José Antonio como un chico "muy sanote, familiar y nada amigo de juergas" porque el trabajo del estibador es muy "serio". "Se fue a vivir a Arucas cuando se casó, hace unos ocho años. Contento con su casita, su mujer, que es maestra. Hace un año se había comprado un coche", comenta Francisco Suárez, amigo desde hace 14 años e impactado aún por lo sucedido. El joven, que perdió a su madre con apenas siete años, era un gran "aficionado" al culturismo y al boxeo, le gustaba estar siempre en forma.
Desde hace cinco años trabajaba como estibador eventual en el Puerto, un trabajo que compaginaba al parecer con la limpieza nocturna de las calles en Las Palmas de Gran Canaria.