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DELIA JIMÉNEZ / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Luis Matos, el vecino de Tinoca, en Arucas, que el pasado 14 de septiembre denunció a la joven que lo cuidaba, alegando que ésta supuestamente había intentado envenenarlo suministrándole varias dosis de matarratas en el café, acudió ayer al juzgado de Instrucción número 1 de Arucas, que instruye el caso, para declarar en calidad de denunciante.
"Perdono a Jacqueline porque ella y su familia son personas pobres que no tienen para gastarse en abogados", así lo hizo saber Luis Matos a la autoridad judicial y a la letrada que representa a la supuesta autora de los hechos en su primera comparecencia judicial.
Al abandonar la sede judicial de Arucas, el octogenario precisó ante este periódico que "aunque la perdono no quiero que vuelva a entrar en mi casa y tampoco que se acerque a mí".
El vecino de Tinoca, que en su día acudió al departamento de Urgencias de un Centro de Salud de Arucas con supuestos signos de envenenamiento, se presentó ayer en el juzgado acompañado de una de sus hijas. Luis Matos apenas podía caminar, presentaba un aspecto visiblemente cansado, barba de varios días, el sentido de la vista mermado y sordera completa por el oído derecho. Aún así, respondió con claridad a todas y cada una de las preguntas planteadas por la letrada que representa a la joven que se ocupaba de cuidarlo en su casa, Jacqueline A., de 18 años, acusada de un supuesto delito de intento de homicidio.
La imputada también reside en Tinoca -a unos 200 metros del inmueble de la presunta víctima-, y su madre había cuidado durante mucho tiempo a Luis Matos, hasta que en el mes de agosto se trasladó a Lanzarote y dejó a su hija a cargo del anciano. Según el pensionista, "ella me tenía rabia porque yo le decía que su madre era una ladrona, por eso quiso matarme".
Una vez más el octogenario repitió la versión dada desde un primer momento, abundando en que él "solía tener matarratas en casa para los bichos y aquel día yo noté que había unos puntos negros dentro de la azucarera. Cuando le dije que me estaba envenenando con el café salió corriendo a tirar a la basura unos restos de matarratas que quedaban en la cafetera".
Al parecer, la Guardia Civil que investiga los hechos encontró restos de veneno para ratas en la cafetera y en la azucarera. No obstante, aún está por concretar quién introdujo en ambos recipientes la sustancia tóxica, aunque el juez imputa esta actuación a la joven cuidadora.
De momento, la víctima, que precisó de asistencia facultativa en el hospital de Gran Canaria Doctor Negrín el día que ocurrieron los hechos, dice que "sólo quiero olvidar todo lo que pasó. Aunque tengo claro que esa -refiriéndose a la joven- no me coge una perra chica más", manifestó ayer Matos, al salir del edificio judicial de Arucas.
En este sentido, la hija de Luis Matos se mostró molesta por las acusaciones vertidas por imputada sobre su padre, al que acusa de tocamientos. "Mi padre siempre ha sido muy cariñoso y efusivo a la hora de abrazar y besar. Incluso, achucha así a sus hijas y a sus nietas y no tenemos por qué pensar cosas raras cuando nos abraza, aunque parezca que te va a dejar sin respiración", apuntó.
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