A. F.
Una vivienda ubicada en la tercera planta del edificio situado en el número 51 de la calle Joaquín Blume, en Vecindario, terminó ayer sábado calcinada como consecuencia del voraz incendio que se registró en su interior. El siniestro motivó el desalojo de todo el inmueble -habitado por más de una decena de familias- y sólo la fortuna evitó que en el mismo se produjesen heridos.
Los hechos ocurrieron sobre las cinco y media de la mañana del sábado, según el 112. Por causas que están siendo investigadas, el inmueble que tiene alquilado Anita Teodora Zahan, de 32 años, comenzó a ser pasto de las llamas. La joven, una inmigrante rumana que lleva casi siete años trabajando como camarera en el sur, no se encontraba en el interior del mismo en aquel momento. Quien sí se hallaba era un amigo suyo, del que sólo ha trascendido que tiene sobre 40 años, es de nacionalidad española, y que tras despertarse por el olor a quemado y el ruido de la explosión de los cristales, pudo ponerse a salvo.
La voracidad de las llamas motivó que se ordenase el desalojo de todo el edificio, propiedad de una entidad bancaria. De hecho, varias de las viviendas emplazadas en la misma planta de la de Anita quedaron también afectadas por la gran cantidad de humo que el fuego generó.
Según testigos presenciales, en el lugar de los hechos se vivieron momentos de auténtico pánico y desesperación. Los bomberos del consorcio insular de emergencias con base en el parque de Arinaga tardaron varias horas en extinguir las llamas. Hasta el mediodía de ayer, la mayoría de los vecinos del bloque ya habían podido regresar a sus domicilios. Por contra, los peritos aún no habían podido entrar al piso afectado para arrojar un poco de luz al caso, aunque todo apunta a que el origen del fuego pudo estar en un cortocircuito. Hasta el lugar del siniestro también se desplazaron efectivos de la Guardia Civil de Vecindario, Policía Local, Protección Civil y una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario (SUC), que no tuvo que prestar servicio.