B. V.
Una vida desordenada marcada por el asiduo consumo de alcohol y los estupefacientes, con el consiguiente deterioro de sus órganos vitales, fueron la causa de la muerte del hombre cuyo cadáver, en avanzado estado de descomposición, fue descubierto a mediodía del pasado domingo en una infravivienda de Doctoral, en el municipio grancanario de Santa Lucía de Tirajana, según los datos que han trascendido de la autopsia que le fue practicada a primera hora de la mañana de ayer en las dependencias del Instituto de Medicina Legal de la capital grancanaria. La investigación policial fue efectuada por el grupo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Vecindario.
En estas mismas dependencias judiciales también se procedió a la identificación de sus restos mortales. Una vez cotejados diferentes datos, además de la realización de la prueba genética del ADN, se llegó a la conclusión de que el cadáver era el de Ramón O. B., nacido hace 46 años en la localidad de Santa Lucía de Tirajana. En la edición del pasado lunes, este periódico adelantaba que el cadáver hallado en la cantonera podría ser el de Monsi, diminutivo con el que se conocía a Ramón entre aquellas personas que habían tenido la oportunidad de conocer su permanente lucha contra las adicciones al alcohol y las drogas y que le habían obligado a encontrar cobijo, en los últimos meses, entre los desperdicios de la mencionada infravivienda de Doctoral.
Según los datos obtenidos, Ramón había intentado abandonar hace algún tiempo el consumo de estupefacientes, hasta el punto de que incluso llegó a trasladarse a un centro de la Península con el objetivo de proceder a su desintoxicación. Aunque se desconoce cuál fue el resultado de este método de curación, lo cierto es que poco después de regresar a la Isla volvió a caer en la tentación, circunstancia que fue debilitando su cuerpo hasta llegar a ocasionarle la muerte.
Algunos vecinos de Doctoral consultados ayer por este periódico indicaron que a Ramón se le había visto deambulando por las dependencias municipales de Vecindario en los días anteriores a su muerte. A tenor del grado de descomposición del cadáver, su muerte podría haberse producido entre siete y 10 días a su hallazgo, si bien estas cifras se podrían ver alteradas en función de determinadas condiciones meteorológicas y del lugar en el que pudo haberse recluido el hombre después de que su cuerpo comenzará a sufrir el desgaste del continuado consumo de sustancias nocivas.