ANTONIO JOSÉ FERNÁNDEZ
Ángela López era ayer, muy a su pesar, la persona a la que más se mentaba en San Juan de Telde. El jueves, a las cuatro y media de la tarde y con la sede de la Policía Local situada a 82 pasos de su piscolabis, se convirtió en la tercera persona a la que atracan en el municipio en apenas 15 días.
Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado insistían ayer en negar que en la ciudad se esté produciendo "una oleada de robos. Atracos hay en todos los lados", decía una fuente municipal. Pero lo cierto es que la intranquilidad se ha adueñado de varios empresarios del casco, que alucinan al ver cómo los ladrones no se cortan a la hora de amenazar y agredirles pese a tener las oficinas de los agentes a escasos metros.
Ángela no dejaba ayer de repetir a clientes y periodistas el desagradable suceso vivido en plena tarde. "Estaba recogiendo mis cosas para echar el cerrojo y mientras estaba agachada metiendo cosas en una bolsa entró alguien encapuchado y con gafas de sol que me pidió un cortado. Cuando fui a girarme se me abalanzó por detrás y me agarró con tal fuerza el pelo que me fue imposible girarme. Me exigió ir a la caja, no se contentó con el dinero que allí había y me reclamó más", narraba.
"Debía de saber que teníamos la recaudación de los billetes de la lotería [el ladrón se marchó con 2.000 euros] porque creo que el día antes ya había estado por aquí merodeando. No le pude ver la cara, y cuando se iba me advirtió de que no gritase, golpeó mi cabeza contra el lavavajillas y se fue. Me dejó aturdida y la policía tardó 20 minutos en llegar para acompañarme al centro de salud".
Afortunadamente, su agresión no le dejó mayores secuelas que una contusión, la tensión por las nubes un rato y una radiografía que descartó cualquier tipo de fisura en el cráneo. "Me asusté porque pensé que me podía sacar una navaja en cualquier momento", decía tras añadir que la Policía Nacional ya había tomado huellas ayer y que el visionado del libro de detenidos no le había servido para nada "porque a él no le pude ver la cara". Con todo, una de las cosas que más le preocupaba es buscar la manera de pagar los 2.000 euros que le debe a una administración de loterías de Vegueta. "Me quedé con dos números, a ver si tengo suerte y me toca algo". Mientras, la policía trataba ayer de arrojar algo de luz al caso. La cámara del Ayuntamiento, casi a su vera, no captó nada.