Horas después de su liberación, la tinerfeña Raquel Toledo habla de lo inesperado que fue su encarcelamiento el pasado 23 de febrero, del miedo y la angustia que experimentó en la prisión de Houston, de la alegría y la sorpresa que sintió al leer los mensajes de apoyo de los canarios en Internet y del ferviente deseo de que su futuro, y el de su hija, esté en Canarias.