ALBERTO CASTELLANO
Antonio Santana no se explica cómo su supuesto agresor, después de apuñalarle el pasado martes en el costado izquierdo, esté en libertad menos de un día después de haber ocurrido los hechos. "Me duele más que esté libre que la herida que me produjo", declaró ayer Santana en su vivienda de Montaña Los Vélez, barrio de Agüimes donde ocurrieron los hechos, después de recibir el alta médica y de conocer la decisión del juez.
Todo ocurrió cuando Antonio salía de su negocio, en la planta baja de su domicilio. "Me dirigía a Autos Periquín para hablar con un amigo, y en la calle Azucena él cruzó la acera, me cogió del cuello por detrás y noté que algo frío entraba por mi cuerpo", detalla el agredido, a quien Fredy S. R. cogió por sorpresa. "Durante ese tiempo me dijo: 'Hijo de puta. Ahora me quedan tres más'", agrega.
Tras ver que sangraba, se resguardó en la empresa de ventas de automóviles de Manuel Santana, en donde fue atendido en primera instancia por éste y su mujer, que le aplicaron una toalla en el lugar de la herida para tapar la hemorragia.
Debido a que la herida pudo haber afectado a un pulmón, Antonio Santana fue trasladado con carácter de urgencia hasta el Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria. "Allí me hicieron todo tipo de pruebas, pero finalmente esta mañana [por ayer para el lector] me dieron el alta al ver que no había afectado a ningún órgano", comenta, y añade que al acudir al juzgado se llevó la sorpresa de que su agresor había sido puesto en libertad sin fianza y tan sólo con una orden de alejamiento de su agredido de 500 metros.
Las explicaciones sobre los motivos que hicieron que Fredy le atacara, ni el propio Antonio las conoce con exactitud. "Yo nunca había hablado con él, quizás alguna que otra vez lo había saludado, pero se le veía un hombre muy cerrado", indica, y continúa: "Al parecer todo fue porque sentía celos de mí porque hablaba con su mujer, que trabaja en un bar cercano, pero como hacía con todos los clientes, no tenía ninguna relación con ella".
Asimismo, Santana señala que con los familiares de su supuesto agresor no tiene ningún rencor. "Un hermano suyo vino a pedirme perdón, y ya le dije que con él no tenía ningún problema, que no tenía que pedirme perdón", dice.
Quienes más se acordaron ayer de Antonio Santana fueron sus innumerables amigos que durante todo el día no pararon de visitarle a su vivienda o de llamarle por teléfono para saber su estado de salud tras recibir la cuchillada.