M. A. AUTERO / N. VAQUERO
No quieren arrojar la toalla aún. Después de más de medio año de investigaciones, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía siguen convencidos que la tripulación del pesquero Vape-I, el barco que fue capturado el pasado jueves cuando entraba sin permiso en el muelle de la Luz y Las Palmas, además de traficar con seres humanos, también realizaban operaciones de contrabando de sustancias estupefacientes. Tan convencida está la Policía que no descarta que en los próximos días soliciten los permisos para proceder al desguace de la embarcación que está inmovilizada en el muelle por orden judicial.
El buque y la tripulación, formada por siete personas de diferentes nacionalidades, se acercó a las costas canarias el pasado jueves cuando llevaba en sus bodegas a diez subsaharianos que presuntamente pretendían entrar en España de forma ilegal.
ANTE EL JUEZ. Ayer, por la mañana, los diez ciudadanos extranjeros que dijeron ser naturales de Sierra Leona y Ghana, fueron puestos a disposición judicial. El grupo de africanos declaró ante el juez que instruye el caso que cada uno de ellos pagó alrededor de 2.500 dólares por el viaje desde las costas del continente hasta el Archipiélago canario para entrar de forma irregular en España, según informaron fuentes cercanas al caso.
La operación policial se destapó el pasado jueves cuando fue capturado el barco sobre las dos de la tarde en la misma bocana del puerto. El capitán del pesquero, de origen ruso, no pidió permiso de atraque, ni siquiera cuando ya estaba maniobrando dentro de las aguas del muelle, por lo que la Autoridad Portuaria alertó de la situación a la Guardia Civil que, sin embargo, no tuvo que intervenir pues al muelle ya se habían trasladado funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de las Brigadas de Extranjería y Policía Judicial de la Jefatura Superior de Canarias.
El destartalado cascarón fue abordado cuando el capitán trataba de hacer virar la embarcación tras ser alertado del dispositivo policial que se había desplegado en tierra.
VÍA DE AGUA. El propietario del buque es un ciudadano alemán -que también fue detenido- y se encontraba en el muelle en ese momento cuando llamó al patrón del Vape-I para que pusiera rumbo hacia alta mar. Sin embargo, los policías nacionales solicitaron una lancha de Salvamento Marítimo para interceptar al pesquero y abordarlo, una actuación que lograron con éxito ya que ni los siete miembros de la tripulación ni los diez africanos que iban en la bodega opusieron resistencia. El barco entró en el puerto con una vía de agua ocasionada a propósito.
Por el momento, y según señalan fuentes policiales, se están investigando las actividades ilegales que presuntamente llevaban a cabo el capitán y los miembros de la tripulación en aguas africanas e internacionales.
Entre ellas, se sospecha que traficaban con sustancias estupefacientes que pretendían introducir en Canarias.