TOPCANARIAS
"En tiempos de crisis, la imaginación es más efectiva que el intelecto". Así lo pensaba el físico alemán Albert Einstein y así lo cree también la joven emprendedora May Zárate, diseñadora de joyas que acaba de abrir con la ayuda de cuatro amigas artesanas una tienda en pleno corazón de la capital tinerfeña en la que vende joyas, ropa y accesorios con dos premisas: no a la producción en serie ni a acatar los dictados de las tendencias de moda.
May todavía no ha cumplido los 30 años y lleva 14 dedicada a la fabricación de joyas. Empezó de la mano de su padre, joyero y lapidador (oficio que consiste en darle forma a las piedras), en su Buenos Aires natal, donde su familia participó en la puesta en marcha de una feria de artesanía durante los fines de semana en una céntrica plaza. Así comenzó a aprender de su padre los secretos de su oficio hasta que en 2001 viajó a la Isla como invitada de la feria Iberoamericana de artesanía. Conocía Tenerife a través de las fotos que había sacado su padre en viajes previos, pero cuando estuvo aquí se sintió cautivada por el paisaje y la gente, y decidió quedarse junto a su marido, Federico.
Muy pronto abrió un local en la Plaza del Príncipe y cuando sus diseños cobraron algo de fama se fue a otro en el Parque Boulevar. "Siempre me ha ido muy bien y creo, y quiero, mucho mi trabajo, pero nunca hubiera podido emprender este reto sin la ayuda de un ángel de la guarda que me ha a apoyado mucho", afirma May sin dar más pistas mientras mira de reojo el reloj que indica que se acerca el horario de salida de sus hijos (Tomy de 7 años y Lulú, de 4) del colegio. Tanto ella como la mayoría de sus amigas artesanas son madres. Todas hacen auténticos malabarismos para cumplir con sus obligaciones familiares y dedicarle tiempo al trabajo, pero ninguna se queja. Admiten que la suya es una labor cien por cien vocacional.
El resultado de ese trabajo creativo se plasma en las camisetas Swan, pintadas a mano y decoradas con retazos de telas; los pendientes esmaltados de Emma, los broches de fieltro Muac y Xtula, y la joyería en plata de Carol y May Zárate. Todas hacen "piezas y colecciones únicas creadas por nosotras o bajo pedido de nuestras clientas", explica la diseñadora.
Otro apartado importante de este negocio es el reciclaje. Las artesanas invitan a su clientela a llevarles ropa o joyas que quieran renovar, modernizar o simplemente customizar, dando un estilo más personal. "Hay joyas que uno guarda durante años y que con un pequeño cambio podrían cobrar un estilo totalmente distinto, más adaptado a nuestro gusto", dice la diseñadora al tiempo que añade que "es una buena alternativa para amortizar la inversión".
En todos sus diseños, May utiliza plata y piedras semipreciosas. Entre las piedras que emplea destacan por su rareza la rodocrosita (piedra nacional de Argentina), difícil de encontrar en Europa, y el ónix celeste (proveniente de la Patagonia). Todo su trabajo creativo lo realiza en el taller que funciona en la parte alta del local, donde además da clases. Quienes quieran aprender las técnicas artesanales para soldar, calar o engarzar piedras, entre otras muchas tareas, tienen ahí una excelente oportunidad.