FRANCISCO GALINDO
La degeneración macular es una de las principales causas de pérdida de visión, junto con la diabetes. Es una patología crónica en la que están implicados procesos inflamatorios de la retina que suele presentarse en torno a los 60 años. Se trata de un mal funcionamiento de la mácula, zona central de retina, lo cual incide en la visión "directa", vital para actividades como leer, comprobar la hora en el reloj, conducir o identificar las caras de las personas. Sin embargo, esta patología no afecta a la visión periférica, por lo que el afectado puede deambular por la calle o desenvolverse en su casa sin necesidad de ayuda.
Los pacientes afectados por este problema suelen describirlo como una visión ondulada de las líneas rectas, de objetos torcidos, o la aparición de manchas negras que no cambian de posición, según describe el doctor García Layana, del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universitaria de Navarra (Norte de España).
Los protocolos alertan de la importancia de la detección precoz de esta patología. Está considerada como una enfermedad neurodegenerativa y con un fuerte componente genético, si bien sus causas no están aún perfectamente definidas, la degeneración macular puede evolucionar hasta la ceguera absoluta si no se ponen remedios clínicos pertinentes. El tabaquismo, la edad avanzada, antecedentes familiares, el alto nivel de colesterol en la sangre y la hipertensión arterial son factores que estarían asociados a esta enfermedad, según informes científicos del University College of London (UCL).
LÁSER Y CÉLULAS MADRE. Los tratamientos preventivos hasta la fecha eran escasos y poco efectivos. En la actualidad, en el caso de degeneración macular húmeda se procede, en ocasiones, a coagular mediante láser los vasos afectados en la zona de la retina para evitar que se produzcan nuevas hemorragias. La gran esperanza de la medicina en este campo ha llegado de la mano de científicos británicos quienes han desarrollado el primer tratamiento contra la degeneración macular a partir del uso de células madre, una técnica que se podría empezar a aplicar antes de 2015. Las pruebas de laboratorio han resultado satisfactorias.