Las gemelas Daida e Iballa Ruano Moreno, varias veces campeonas del mundo de windsurf, son el claro ejemplo de jóvenes canarias triunfadoras. Pero nada de lo que han conseguido ha llegado gracias a la suerte. Cuando comenzaron a practicar este deporte no existían escuelas en Canarias para aprender, por lo que todo lo han hecho a base de esfuerzo, constancia y sacrificio. Ambas prefieren, sin dudarlo, la disciplina de Olas y no paran de alabar las excelentes condiciones que tienen las Islas para practicar este deporte. En diciembre cumplieron 31 años y con el paso del tiempo prefieren estar más cerca de casa que viajando, aunque las competiciones y los compromisos publicitarios no les dejan mucho tiempo libre. Gracias al apoyo de firmas comerciales pueden seguir adelante y viajar, aunque reconocen que todavía falta mucha más ayuda. Se admiran y no se siente rivales, sino más bien compañeras de equipo. Conscientes de que esta profesión no es para toda la vida, se preparan en los estudios para el futuro, aunque todavía prefieren no pensar en ello. Iballa y Daida son dos mujeres canarias que llevan el nombre de las Islas allá donde vayan. Un referente digno de admiración.
- ¿Cuándo se dieron cuenta de que el windsurf era su pasión?
- Iballa: Desde muy pequeñas vivimos en la playa de Pozo Izquierdo y siempre habíamos cogidos olas con el bodyboard y más tarde con la tabla de surf. Siempre veíamos a los windsurfistas y eran todos turistas. En principio eran nuestros enemigos porque cuando venían a nuestro spot , cogían nuestras olas y nos molestaban un poco, pero cuando tuvimos ya 17 años se nos presentó la oportunidad de probar por primera vez y desde entonces no lo hemos dejado. Nos enganchó totalmente. Ahora nuestros enemigos son nuestros amigos.
- Daida: Realmente nunca pensamos que iba a ser el deporte al que nos íbamos a dedicar al 100%. Ni tan siquiera se nos pasó por la cabeza que sería realmente nuestra carrera, pero una cosa llevó a la otra y cuando menos nos dimos cuenta estábamos compitiendo a nivel mundial y cosechando títulos. Empezamos a navegar con una tabla que un vecino de Pozo iba a tirar a la basura y con unos amigos del pueblo nos íbamos turnando el aparejo. Así, poco a poco, y a base de golpes y fuertes vientos aprendimos finalmente a navegar con tabla corta y cada una consiguió su propio aparejo. Fue toda una experiencia aprender solas a navegar mirando revistas y a los propios turistas que venían. Nos quedábamos boquiabiertas viéndolos disfrutar de nuestras olas, hasta que finalmente conseguimos manejar la tabla.
- ¿Cómo llevan esta vida de un lado para el otro del mundo?
- I: Pues muy bien. ¡Nos hemos acostumbrado después de 12 años! Ahora intentamos estar más en casa, pero siempre salen proyectos y estamos muy motivadas en hacer cosas para nuestros patrocinadores, no sólo las competiciones. Hace poco regresé de Indonesia donde pasé tres semanas en un barco con otra compañera del equipo Roxy (Sonni Hunschaid). Nada más llegar me encontré con Daida en Tarifa (Cádiz), donde acabamos de realizar el primer Clinic Roxy en España. Un fin de semana dando clases de windsurf a unas 20 chicas españolas.
- D: La parte de viajes es siempre complicada. Dejas atrás tu familia, tus amistades, la vida hogareña… pero el windsurf al igual que prácticamente todos los deportes de alto nivel requiere una inversión no sólo económica sino de tiempo. Necesitas practicar en otras aguas, en todo tipo de condiciones para poder realmente hacerlo bien en las competiciones mundiales y competir con las mejores windsurfistas del mundo. Realmente si no fuera por nuestros patrocinadores (VW Comerciales, CajaCanarias, Roxy y North) no podríamos tan siquiera viajar y sacar reportajes. ¡Muchas gracias por confiar en nosotras!
- ¿Cuáles son los mejores recuerdos o experiencias que tienen ligados a su profesión? ¿Y los malos?
- D: Durante todos estos años se cosechan muchísimos recuerdos y experiencias, sería muy difícil decidir. Recuerdo con especial cariño el título logrado en 2003 de Olas, meses después del fallecimiento de nuestra madre. Fue muy especial y emotivo. ¿Los malos?... no me acuerdo, los he borrado de mi disco duro (risas)… si no, no podría ser tan feliz. Siempre intento apoyarme en todas las cosas buenas que me ha ofrecido la vida, y nunca nunca me arrepentiré de haber elegido este camino... Si pudiera, volvería a repetir.
- I: Buenos recuerdos tengo muchos. Casi todos los días que entro al agua y me divierto, para mí es lo más importante. ¡También en cada viaje nos pasan muchas cosas buenas! Lo más reciente fue mi viaje a Indonesia, en Hawai muchos recuerdos por navegar con muy buenas olas. Pero sobre todo, y la más importante, me quedo cada vez que entro al agua en Pozo Izquierdo con mis amigas y nos reímos un rato todas juntas. Dentro de lo malo, podría decir que en los viajes cuando voy a salir en avión y las compañías aéreas ven los boardbags (bultos de tablas) y ya sabes que hay que preparar la tarjeta de crédito. ¡Ojalá nos ayudaran un poco con el exceso de equipaje!... ¡¡¡También tengo malos recuerdos de competir en Alemania con mucho frío!!!
- ¿Sienten que han perdido algo importante de sus vidas por dedicarle tanto tiempo y esfuerzo al deporte?
- I: Para nada... Nunca he mirado atrás y he querido cambiar o quitar algo de mi vida deportiva. Esto es algo que siempre supe que quería hacer y estoy (estamos) supercontentas de haber elegido esto para nuestras vidas. Es un trabajo duro. ¡No todo es viajar a sitios paradisiacos! Ojalá… La recompensa ha sido buena, en lo que se refiere a los títulos conseguidos. En la parte económica, nos hubiera gustado que en Canarias nos hubieran ayudado un poco más… pero todavía no es tarde, así que seguimos con nuestro trabajo.
- D: Como todo en esta vida, hay momentos puntuales que has de elegir un camino. Nosotras tuvimos por suerte el apoyo de nuestra familia para decidir y dedicarnos a este deporte, diferente y relativamente nuevo… pero desde chicas nuestros padres vieron que lo nuestro era el mar y el deporte. Tenemos actualmente 31 años y hasta la fecha no tengo ningún sentimiento de haber perdido algo, todo lo contrario, hemos ganado muchísimo conocimiento en esta universidad de la vida.
- ¿Qué sitio del mundo les ha impactado más?
- I: A mí me impactó navegar en Indonesia hace tres años, la cultura del lugar y todo el paisaje. Ya Hawai lo conocemos muy bien, sobre todo la isla de Maui, porque hemos ido muchísimas veces… Claro que la primera vez que fuimos también nos impactó un montón. Pero considero que el mejor lugar para la práctica de este deporte es en las Islas Canarias. Todas tienen algo en especial….
- D: El que más me ha impactado es Australia, navegando en medio de la nada, rodeada de dos amigos en aguas oscuras y profundas con un 4x4 a la orilla de la marea... Pero el mejor sin duda alguna es en casa, en Gran Canaria.
- ¿Cuáles son sus hobbies? ¿Qué es lo que hacen para evadirse de tanta presión?
- I: ¡El surf! Es un deporte bastante incompatible con el wind… Estoy todo el día siguiendo el viento y el surf sin viento es lo mejor… Intento surfear cada vez que puedo. Si no, el cine y visitar a mis amigos y amigas.
- D: Nuestros hobbies son otros deportes como el baloncesto y ahora los estudios de quiromasaje. El windsurf es un deporte que requiere muchísimo esfuerzo físico y psíquico, así que para desconectar me gusta salir con mis amistades y hablar de todo lo referente a la vida en sí y nada de windsurf.
- ¿Se sienten rivales?
- D: Para nada, aunque a veces nos toque competir juntas incluso antes de la final, nuestro sentimiento es siempre de hermanas.
- I: ¡Rivales en el buen sentido de la palabra si cabe! El competir la una contra la otra nos ha hecho fuertes en el agua y hemos aprendido juntas a subir nuestro nivel mutuamente. Rivales nunca, más bien compañeras de equipo.
- ¿Se sienten reconocidas en Canarias? ¿Presumen de ser de las Islas?
- D: Cuando salimos fuera de Europa, la gente que no entiende del deporte nos ve tan morenas que siempre nos confunde con brasileñas... pero siempre decimos: "No, somos de Canarias". Estos últimos años a base de insistir y reinsistir y manteniendo nuestros títulos, cada vez se nos ve con mejores ojos… pero el windsurf nunca moverá una masa tan grande como el fútbol. Lo más importante no es el ser reconocidas por la calle, sino saber que siempre seremos el mejor ejemplo para los jóvenes y animarlos a probar el deporte.
- I: Siempre hemos presumido de Canarias. Cuando salimos fuera nunca decimos que somos de España, primero decimos Canarias y les explicamos, si no saben, donde están. En Canarias, después de tantos años en el top de las competiciones, nos sentimos reconocidas, aunque sólo en verano y durante las competiciones. Nos gustaría que hubiera un seguimiento durante todo el año. En eso estamos...
- ¿Tienen suficientes apoyos? ¿Por ser mujer tienen menos ventajas o nunca se han sentido discriminadas por eso?
- I: Sí, tenemos bastante apoyo. Desafortunadamente estamos en un deporte que siempre ha sido de hombres … Daida y yo hemos luchado para que nos vean de la misma manera, que valemos tanto como ellos. Sobre todo con lo que respecta a las marcas de la industria (velas y tablas), y a la hora del reparto de los premios en metálico. Seguir en la lucha de la igualdad está dentro de nuestros objetivos... Siempre.
- D: Competir en alto nivel requiere una fuerte inversión. Es y seguirá siendo una lucha el poder mantenernos económicamente estables para poder seguir compitiendo e invirtiendo en nuestros entrenamientos y poder seguir haciendo clinics y campos de entrenamientos para el futuro del deporte. Anteriormente la discriminación fue mucho mayor, pero poco a poco y a base de grandes esfuerzos ha ido aminorando. Las administraciones saben perfectamente dónde esta la promoción y la imagen de Canarias y qué personas son las que trabajan a diario para ello, esperemos que sea sólo cuestión de tiempo. Lo que está claro es que en Canarias existe muchísima variación de deportes de alto nivel y grandes campeones. Si fuésemos de la Península estaríamos hablando de otros niveles sin lugar a dudas.