Muchas cosas han pasado desde que el canario José (Pepe) Gonçalves decidiera crear un club de fútbol en 1910, el Sporting Club Victoria, tras volver de estudiar de Inglaterra y quedarse enamorado del Newcastle. El color albinegro de la camiseta proviene del equipo de la Primera División inglesa y su escudo también coincide. El nombre fue un homenaje a la reina de Inglaterra. A mediados de los noventa, al conmemorarse el nacimiento de su fundador, ambos clubes realizaron un hermanamiento en la ciudad británica.
El ahora denominado Real Club Victoria se ha ganado en estos 99 años de vida el respeto y la admiración de los canarios. De este lugar han salido estrellas del balompié y ha sido un referente para el deporte y la vida social canaria. En pleno paseo de Las Canteras se levanta el emblemático edificio de su sede, inaugurado en 1954 y ampliado en 2001, desde cuya terraza las vistas dejan sin aliento a más de uno.
El próximo año será toda una fiesta para la institución. Pese a que el aniversario se conmemora en el mes de octubre, desde enero comenzarán los actos para celebrar por todo lo alto un siglo de vida. Ya están previstas las actuaciones de Manolo Vieira, Los Sancochos y Los Faycanes, también de Instinto Cómico, del programa En clave de Ja, y la realización de La Bodega de Julián y Canarias Directo desde sus instalaciones, aunque tienen previsto sacar las actividades a la calle y realizarlas desde la plaza de La Puntilla para que mucha más gente pueda disfrutarlas.
El Victoria es historia viva de Gran Canaria porque, entre otras cosas, fue uno de los cinco clubes que se unieron para formar la Unión Deportiva Las Palmas junto al Marino, Gran Canaria, Unión Atlético y Arenas. Ese mismo año, 1949, fue una fecha crucial para el equipo porque obtuvo los tres títulos de Canarias: el provincial, el regional y la Copa. Entre los años 1946 y 1949 fueron los más gloriosos del combinado albinegro. Jugadores como Padrón el Sueco, Oramas, Montes, Alfonso Silva, Polo, Peña, Castañares, Yayo, Tatono, Antoñito Jorge, Pacuco Jorge o Sinforiano han dejado huella en el fútbol canario y peninsular.
Tras la desaparición del equipo de fútbol, razón de ser del club desde sus inicios, tuvo que realizarse una transformación y buscar nuevas actividades. Así comenzó el waterpolo, natación, baloncesto y atletismo, a lo que se sumó una escudería de rallys, un equipo de balonmano y uno de triatlón y también una Escuela de Vela. Todavía conservan el deporte principal pero desde benjamín hasta juvenil.
Muchos de sus socios, incluido su presidente, Antonio Padrón, aseguran sentirse orgullosos de ser victoristas y explican que es un "sentimiento" pertenecer a una institución que atesora una gran historia. Daniel Santana Santana, uno de los miembros más antiguos, con 51 años de carné y poseedor de la medalla de oro, sostiene que casi todos sus recuerdos están ligados al club, al que acude todos los días. En la actualidad tiene unos 2.400 socios numerarios, pero con los familiares llegan a 6.000 personas que tiene acceso a sus fantásticas instalaciones. El club cuenta con dos gimnasios, una cancha de squash, sauna, sala de masajes, una biblioteca con fantásticas vistas y abierta al público general, salones multiusos, salas de juego de mesa, sala de TV, salón de lecturas, sala de exposición, restaurante, balneario y un largo etcétera.
En la Escuela de Vela puede practicarse Optimist, 420, windsurf, surf o buceo.
Esta institución organiza durante todo el año, además, diferentes actos, bailes y exposiciones. Desde aquí salen los invitados a darse el famoso chapuzón de las Fiestas de la Naval y también llevan a cabo la travesía a nado entre Órzola, en Lanzarote, y la isla de La Graciosa, y la vuelta a Gran Canaria en kayak de mar. El año pasado se unieron por primera Tenerife y Gran Canaria en kayak, donde 12 deportivas tardaron 16 horas en cubrir el recorrido y fue fomentado también por el club. Sería imposible enumerar todas las iniciativas llevadas a cabo por los victoristas durante tantos años y más aún todas las que quedan por realizarse...