La previa (38ª jornada, la última)

La última gota de perfume

La UD de seda de Setién, imperial en la primera vuelta y caótica en la segunda, se despide en Riazor

20.05.2017 | 07:52
Momo, titular ante el Barça y ex del Depor, en imagen de archivo.

Riazor, última estación. La UD de seda de Setién pasará esta tarde a la historia. A las 18.00 horas (BeIN Liga), ante el Depor de Pepe Mel, los amarillos cierran un curso liguero de contrastes. Es la despedida del estratega cántabro, tras 78 duelos oficiales y un dogma barroco. Adiós a un sello victoriano, con una cuenta pendiente. El 'síndrome del chárter' -la UD encadena 271 días sin ganar lejos del Gran Canaria- debe saltar por los aires. Sería el mejor epitafio a la propuesta más estética del siglo, que entró en la UVI en una segunda vuelta catastrófica [solo cuatro triunfos en las últimas 18 batallas y una alegría en nueve jornadas].

En una lista forzada por las circunstancias -Livaja, Tana, Dani Castellano, Vicente Gómez y Míchel Macedo son bajas-, Setién dará minutos a jugadores con menos recorrido en una segunda vuelta infame. Raúl Lizoain se postula como el meta titular, con una retaguardia formada por David Simón, David García, Aythami Artiles -ex del cuadro gallego- y el resucitado Hélder Lopes. En la medular, Roque Mesa, Hernán y Viera, renacentistas en un estado pletórico en este tramo final, portarán el timón. Momo -ex del Depor-, Jesé y Prince, estrena renovación, completarían el flanco de francotiradores.

Sin olvidar a Mateo y Alen Halilovic, misiles en los extremos y de escaso éxito en los últimas jornadas. Es el episodio liguero 68 de Setién, que iguala a Miguel Muñoz, en el cuarto escalón de los preparadores en la historia del club amarillo con más presencias en Primera.

Del pánico a la honra

Con la salvación sellada hace meses, el reto pasa por desterrar la etiqueta de visitante de cartón. Ocho meses y 27 días por una alegría liguera lejos del Partenón. Desde el 'Mestallazo' -22 de agosto-, la UD respira ajena a la cordura cuando cruza el Atlántico, salvo el apoteósico (3-3) en el Bernabéu. Resaltar derrotas honrosas en el Pizjuán y La Cerámica, que no disimulan un expediente de agujeros negros.

Cifras de pánico, que se podrían camuflar en la última curva. Los de Setién son el segundo peor visitante -14 derrotas, 46 tantos encajados-. En el general, han recibido 72 puñaladas, lo que deja a esta generación de oro con el tercer peor promedio en toda la historia en la máxima categoría de la UD. Con 39 puntos, cifra de descenso, el escuadrón de Viera se cruza con un Depor de psiquiátrico. Escudo en llamas, llamado al resurgir, tras certificar la permanencia en Villarreal.

Los de Mel y el artillero Andone -10 goles- contabilizan siete debacles en Riazor. Pero la UD hace tiempo que puso el piloto automático de la desidia. Encadena la galaxia amarilla seis jornadas sin abrazar el éxtasis. Un triunfo en las últimas 9 jornadas. Tras el anuncio de la renovación de Prince, estandarte del imperio de magia con Viera, que mejor vitamina moral que un triunfo para la futura campaña de abonos y un adiós decoroso a la 'era Setién'. Es la última gota de perfume. La UD que encandiló al planeta se despide en Riazor.

Fin de ciclo y primer verso del nuevo orden, aún sin mesías en el banquillo. Examen al compromiso de un escudo herido, en el adiós de un visionario que disfrazó de Armani a la legión de plátano.

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