El entrenador de la UD Las Palmas, Paco Jémez, ha dicho tras consumarse el descenso matemático del equipo isleño a Segunda en la jornada 34 de LaLiga Santander que ahora les queda "un mes largo" por delante, en el que deberán "aguantar un clima crispado" como el vivido hoy durante todo el partido ante el Deportivo Alavés en el Estadio de Gran Canaria.

El técnico del conjunto isleño ha reconocido que pese a "dejarse la vida" por tratar de revertir la situación, no ha servido "absolutamente para nada" porque no han tenido la "capacidad" para mantener al equipo en Primera.

"Más allá de ser un día muy triste para todos por irnos a Segunda División, también lo es por el resultado (0-4), que nos ha dejado sin posibilidades; queríamos retrasarlo, pero no ha podido ser, y el descenso ha llegado de la peor manera que se podía esperar", ha explicado ante los periodistas.

Jémez cree que el primer tanto del Alavés, ya en la segunda parte, les hizo "mucho daño" porque era difícil que el equipo amarillo mantuviera "un nivel mental medianamente óptimo" para pensar en una remontada, ya que solo les valía la victoria para evitar que el descenso fuese matemático este domingo.

"A la afición es difícil decirle algo que le valga, cualquier cosa será poco y sonará a excusa. Estamos tan tristes como ellos, no queríamos que llegara este momento, pero vamos a seguir trabajando porque todavía hay muchas cosas por las que luchar y debemos ser responsables con la imagen del equipo y del club", ha apuntado.

Jémez asume que cuando llegó, Las Palmas ya estaba en una situación "muy comprometida", y pese a una tímida reacción, no fueron capaces de dar "un paso adelante" y el equipo se "desinfló", para terminar con unos "números horrorosos".

"Ha salido todo rematadamente mal, y por eso nos vamos a Segunda. No solo es uno de los peores momentos de nuestra vida deportiva, sino también privada, porque esto también influye", ha resumido.

Jémez se siente "entero" para seguir con el equipo en los cuatro partidos que restan, ya con el descenso consumado, y aguantando "lo que nos echen", asumiendo la responsabilidad "sin mirar hacia otro lado", aunque ha vuelto a dejar claro que la marcha de Jonathan Viera a China fue "un suicidio deportivo" para el equipo.

De su futuro en el banquillo isleño ha subrayado que no quiere saber "nada" hasta que finalice la temporada en mayo, pero sí ha dicho que nadie del club se ha puesto en contacto con él para una posible renovación y liderar el nuevo proyecto en Segunda.