12 de marzo de 2015
12.03.2015
Enfermedad ocular

Día mundial del Glaucoma: 10 cosas que debes saber

Las revisiones son clave para detectar precozmente la patología, la segunda causa de ceguera en el mundo

12.03.2015 | 10:34
Las revisiones periódicas son fundamentales para detectar el glaucoma.

El glaucoma es una patología oftalmológica que se estima afecta a entre el 2 y el 3 por ciento de la población en España pero, al ser asintomática en sus fases iniciales, la incidencia podría ser mayor. Comúnmente conocida como "tensión ocular", es una enfermedad incurable, pero un diagnóstico temprano puede reducir significativamente sus consecuencias y mejorar la calidad de vida del paciente.

El 90 por ciento de la ceguera que provoca el glaucoma podría evitarse mediante revisiones anuales, ya que se trata de una enfermedad silenciosa que produce ceguera. La prueba para detectar el glaucoma consiste en una tonometría para comprobar si existe una presión intraocular elevada. Es una prueba rápida que no cuasa dolor y descarta a aquellos sujetos susceptibles de sufrir un daño glaucomatoso.

Con motivo del 'Día mundial del glaucoma', la doctora Amparo Carrero Collantes, oftalmóloga del Instituto Médico Quirúrgico de Oftalmología del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, contesta a las 10 preguntas más comunes entre la población para conocer mejor esta enfermedad.

  ¿Qué es realmente el glaucoma?

Aunque habitualmente se asocia con tensión ocular alta, el glaucoma es una enfermedad del nervio óptico consistente en una pérdida progresiva de fibras nerviosas del mismo. Esto se traduce en una pérdida progresiva de campo visual del paciente. En los casos avanzados, ese campo visual se limita a la parte central. Es la llamada visión "en cañón de escopeta".

  ¿Existen distintos tipos de glaucoma?

Sí. El glaucoma es una enfermedad compleja en la que existen distintos tipos. Los más frecuentes son: el Glaucoma Primario de ángulo abierto, asociado a tensión ocular elevada de manera crónica, y el Glaucoma Primario de ángulo cerrado, asociado a tensión alta de manera aguda.

Existen otras variaciones ligadas a otras patologías, tanto del organismo como oculares, como el glaucoma secundario y el glaucoma congénito, pero son mucho menos comunes.

  ¿Qué síntomas produce? ¿Debería notar si tengo glaucoma?

La principal causa del glaucoma, la hipertensión ocular, es asintomática hasta que la enfermedad no se encuentra en un estado muy avanzado. En las fases iniciales no duele ni se nota nada ya que el curso de la enfermedad suele ser lento y progresivo.

Por lo general, si el oftalmólogo ha diagnosticado un glaucoma en uno de los ojos, previsiblemente también afectará al otro aunque todavía no haya signos evidentes.

  ¿Cómo puedo saber si lo tengo?

En una única exploración oftalmológica completa podemos descartar si tenemos glaucoma. Esta exploración comprende: una medición de la presión intraocular y una exploración del fondo de ojo para poder valorar el estado del nervio óptico.

Además, es conveniente realizar una campimetría, una prueba sencilla y no invasiva, que se realiza en la consulta del oftalmólogo, y nos indica si hay alguna alteración del campo visual del paciente en ese momento.

  ¿Quiénes tienen más riesgo de padecerlo?

Todas las personas somos susceptibles de padecer glaucoma. Partiendo de esta premisa, entre la población de riesgo destaca: aquellas personas con familiares directos afectados de glaucoma, la población mayor de 40 años, personas con alta miopía, raza negra, pacientes con diabetes, pacientes con traumatismos oculares previos y/o pacientes con cirugías oculares complicadas, entre otros.

  ¿Es hereditario el glaucoma?

El glaucoma sí tiene un componente hereditario. Los familiares directos de pacientes con glaucoma crónico tienen más probabilidades de padecerlo. Se recomienda a estas personas revisiones periódicas en el oftalmólogo, al menos una vez al año, para detectar si en algún momento comienza a padecerse esta enfermedad.

  ¿Puedo quedarme ciego por el glaucoma?

Sí, si no se trata adecuadamente. El glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo desarrollado. Por este motivo, promover el diagnóstico temprano de la enfermedad mediante campañas de concienciación e información a la población es fundamental.

  ¿Se puede dejar de tener glaucoma?

El glaucoma es una patología crónica, de velocidad de progresión variable. Una vez establecido, no se puede revertir; pero podemos frenar su progresión, tratándolo a tiempo para evitar que no haya una afectación del campo visual del paciente que afecte a su calidad de vida.

  ¿Cómo se puede tratar?

El objetivo del tratamiento del glaucoma es conseguir un nivel de presión intraocular que no produzca afectación del nervio óptico. El valor de presión intraocular objetivo deberá personalizarse en cada caso. Habitualmente se consideran normales valores entre 10 y 21 mmHg.

Para los casos en los que la enfermedad se encuentra en fases iniciales, existen diversos tipos de colirios destinados a disminuir la tensión. Se deben usar a diario, preferentemente a la misma hora del día y se puede utilizar un único tipo o combinaciones de varios.

Para los casos en los que la enfermedad esté muy avanzada y no sea suficiente con los colirios, o bien estos no hagan suficiente efecto, existen también varias técnicas quirúrgicas destinadas a disminuir la tensión

  ¿Qué puedo hacer para evitar el glaucoma?

Lo único que está en nuestra mano es acudir de forma regular a un especialista para obtener un diagnóstico precoz, para que, en caso de tener glaucoma, poder instaurar el tratamiento lo antes posible.

Se recomienda una toma de tensión anual a todos los pacientes, especialmente a la población considerada de riesgo, como aquellas personas con antecedentes familiares directos y a las personas mayores de 40 años.

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