El mes de septiembre es sinónimo de vuelta al cole. Rutina, actividades extraescolares, conciliación familiar y laboral… y también piojos. Estos insectos encuentran en el regreso a las aulas -que por segundo año consecutivo está marcado por la pandemia del coronavirus- el ambiente perfecto para «campar» a sus anchas entre cabezas de estudiantes.

Son una de las grandes preocupaciones de los padres cuando los niños, sobre todo los más pequeños, comienzan (o regresan) al colegio y empiezan a relacionarse con sus compañeros.

Te puede interesar: Mascarillas, el nuevo paraíso de los piojos

Y es, que, los piojos se transmiten por el contacto directo con una persona infectada y, sobre todo, al compartir productos personales. Usar cepillos, ropa o peines de otras personas aumenta el riesgo multiplica el riesgo de sufrir piojos.

Más allá de un problema estético, la dermatóloga Rita Rodrígues, especialista en pieles sensibles, señala que «cuando una persona tiene piojos durante varios días acaba sintiendo un picor en el cuero cabelludo que le hará rascarse, con el peligro de que eso pueda provocar una infección».

«La saliva del piojo», resalta la doctora, «puede hacer que el niño se haga más sensible y acabe sufriendo cuadros de urticaria». Y ese riesgo, en el caso de personas que tienen piel atópica o dermatitis provoca efectos más molestos: «por lo que en esos casos es más fácil que tenga picor y eczemas de rascado».

Los 'ftirápteros', conocidos como piojos, tienen un tamaño de 0,25-0,3 centímetros, más pequeños que un grano de arroz, y como parásitos que son se alimentan de la sangre humana para vivir.

Son estos uno de los tres tipos de piojos que pueden vivir en los seres humanos, junto a los piojos de cuerpo y las ladillas, insectos que viven en el área genital.

¿Por qué ahora hay piojos todo el año?

Es uno de los comentarios más típicos a la puerta de los colegios cuando comienzan las plagas de piojos. Cualquier padre habrá escuchado afirmaciones de este tipo: «antes no había tantos piojos, ni todo el año. Y ahora que tenemos mucha más higiene no deberían ni de existir. Seguro que los tiran para que nos infectemos».

Pero lo cierto, según la dermatóloga, es que os piojos se pasean por las cabezas de pequeños y mayores los 365 días del año, con independencia de si hace calor o frío. Y, aunque años atrás era más común la infestación por piojos durante el invierno, en la actualidad cualquiera puede tener estos parásitos en cualquier época del año.

La razón fundamental es la resistencia a los fármacos. «Lo que ha cambiado es la prevalecía de este problema debido a la resistencia que han ido desarrollando a los medicamentos que se utilizan para terminar con los piojos», dice la doctora Rodríguez. «Y como se ha desarrollado esta resistencia, cada infestación dura más tiempo».

La dermatóloga Ana Rodrigues nos explica que si bien uno de los síntomas típicos de la infestación por piojos es el picor en el cuero cabelludo, que se puede extender a cuello y orejas, debemos saber que estos síntomas no aparecen de manera inmediata: «Tienen que pasar varios días hasta que el niño comienza con picores en la cabeza».

Por eso, de cara a la vuelta al cole, la experta recomienda intensificar la vigilancia de las cabezas de los más pequeños. «Utilizar la lendrera con regularidad y, sobre todo, en caso de que nuestro niño tenga piojos, avisar a los demás padres para que intenten evitarlos o tratarlos».

¿Cómo tratar a un niño con piojos?

Una vez que los insectos parasitarios han llegado a la cabeza de los más pequeños tenemos que actuar de forma rápida para acabar con los piojos y, sobre todo, para evitar que el resto de la familia también se infecte.

Es cierto que siguen teniendo actualidad los remedios de nuestras abuelas para acabar con los piojos. Como un par de ejemplos que todo el mundo conocerá.

Pero sobre ellos, la dermatóloga tiene algo que decir: “Es verdad que estos productos caseros ayudan a la lendrera a eliminar los piojos, pero pueden irritar el cuero cabelludo, originar eczemas de contacto, picor, que el niño se rasque…”. Así que recomienda “usarlos con cuidado”.

Sin embargo, el tratamiento más recomendado y también el más utilizado son los productos que contienen pediculicidas, que eliminan piojos y liendres, y son muy fáciles de usar.

La lendrera, nuestro mejor aliado

“Es muy importante tener claro que para prevenir no hay que hacer un tratamiento con medicamentos, porque eso no va a servir para minimizar el riesgo y solo va a provocar más resistencia de los piojos”, recalca la doctora Rodrigues.

Y en caso de que ya los tengamos en casa “debemos lavar sábanas, toallas, peines… porque aunque es verdad que el piojo vive pocas horas fuera del cuero cabelludo, ahí sí que debemos tomar precauciones. Y ante la duda es mejor lavar la ropa con agua caliente, o dejarla en la secadora a alta temperatura. Con eso es suficiente”, concluye la dermatóloga.

Importante es saber que «solo con la lendrera ya se podrían eliminar”, por lo que recomienda a los padres que en un primer momento recurran a este peine para piojos. “La Sociedad Americana de Pediculosis también insiste que solo con un peinado profundo de lendrera ya se podrán eliminar”.

Eso sí, debemos usarla con el pelo húmedo y dividirlo en mechones. Es importante peinar cada mechón desde la raíz con esta herramienta para acabar así con los tan temidos -sobre todo en los colegios- piojos.