Entre 3 y 6% de la población general sufre pólipos nasales. Se trata de una patología crónica consistente en la inflamación de las fosas nasales, con lo que esto conlleva para la calidad de vida de los pacientes.

Su aparición suele producirse alrededor de los 42 años, y la probabilidad de sufrirlo aumenta según nos hacemos mayores.

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Además, los hombres son más proclives a padecerla. También es muy común entre los pacientes con asma.

¿Qué síntomas producen los pólipos nasales?

«Se caracteriza por sensación de congestión nasal en un inicio, que va evolucionando en fases más avanzadas hacia la obstrucción nasal, mucosidad anterior y posterior, pérdida de olfato y presión, además de dolor facial» explica el doctor Isam Alobid, presidente de la Comisión de Rinología, Alergia y Base de Cráneo Anterior de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC).

Un estudio reciente publicado en la revista Rhinology demostró que los costes directos de la poliposis nasal fueron de 1.501€ por paciente/año, principalmente debido a las visitas al servicio ambulatorio y la hospitalización.

Los costes indirectos fueron de 5659 € por paciente/año, con pérdidas de productividad como gasto de coste principal.

Causas de la poliposis nasal

A pesar de todos los avances científicos realizados sobre esta patología, las causas aún son tema de controversia.

La poliposis nasal implica un daño importante de la barrera epitelial, con una importante inflamación que se relaciona con una mayor gravedad de los síntomas, recurrencia en la aparición de pólipos y presencia de comorbilidades como el asma y la hipersensibilidad a medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) entre otras.

Tratamiento de los pólipos nasales

Cuando el especialista en otorrinolaringología se enfrenta a un caso de poliposis nasal lo más probable es que, en primer lugar, opte por el uso de fármacos (corticoides, por ejemplo) para abordar el problema.

Pero en algunos casos esto no será suficiente, y el paciente tendrá que someterse a un procedimiento quirúrgico para eliminar los pólipos.

En ocasiones, la cirugía tampoco va solucionar el problema porque los pólipos aparecen de nuevo pasados unos meses.

En estos casos, los otorrinolaringólogos cuentan desde hace poco tiempo con los fármacos biológicos a base de anticuerpos monoclonales.

Fármacos biológicos para reducir los pólipos nasales

Los fármacos biológicos son medicamentos que se producen a partir de material genético de seres vivos.

Entre estos fármacos se encuentran los anticuerpos monoclonales, es decir, proteínas artificiales que actúan como anticuerpos humanos en el sistema inmunitario y atacan células contra las que están específicamente diseñados.

Los anticuerpos monoclonales se conocen desde hace tiempo y se utilizan en múltiples enfermedades del cuerpo humano, fundamentalmente para el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas y oncológicas.

Pues bien, según tres recientes metaanálisis, este tipo de fármacos biológicos permiten reducir la poliposis nasal.

«Estos han supuesto un gran avance terapéutico en los últimos años para aquellos pacientes que no logran controlar su enfermedad después del tratamiento con corticoides intranasales y orales y de al menos una cirugía nasal», subraya el doctor Alobid.

Según el doctor Serafín Sánchez, presidente de la Comisión de Formación de la SEORL-CCC, «consiguen mejorar sustancialmente el olfato, disminuir la obstrucción nasal y la rinorrea, reducir las cefaleas y proporcionar al paciente una destacada mejor calidad de vida».

Además, «reducen la necesidad de utilizar de manera continuada otros medicamentos antiinflamatorios, como los corticosteroides nasales inhalados o sistémicos».

El doctor Sánchez destaca que muchos pacientes mejoran notablemente su sintomatología, aunque hay algunos que tienen menor respuesta.

Por ello, el reto de los especialistas en otorrinolaringología es «ser capaces de seleccionar con precisión cuáles serán esos pacientes que se beneficiarán del medicamento».

Las actuales investigaciones están tratando de posicionar la utilización de los medicamentos biológicos y de la cirugía endoscópica endonasal, de tal forma que se apliquen a los pacientes que más que más se van a beneficiar de cada una de ellas.

Para su empleo es necesaria la realización de estudios que valoren su duración y la relación coste-eficacia.

«Tienen un elevado coste económico por lo que es fundamental disponer de biomarcadores que nos permitan seleccionar los pacientes que mejor se pueden beneficiar de ellos. Además, será preciso que el control de los mismos se realice en unidades multidisciplinares especializadas y formadas por otorrinolaringólogos, alergólogos y neumólogos», añade el especialista.