Con las fiestas navideñas llega el tiempo de cohetes y petardos, algo que se considera en muchos lugares como una tradición social que no debe erradicarse; pero el uso de material pirotécnico tiene graves consecuencias en las mascotas, en especial en los perros.

En estos días festivos ha circulado en las distintas redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea de los móviles de Canarias un mensaje que se ha vuelto viral en el que una isleña cuenta la horrible experiencia que su perro ha vivido en los últimos días por culpa del ruido que crea los artefactos pirotécnicos que muchas personas lanzan por estas fechas.

"Pues si...Feliz Navidad... y feliz era, hasta que llegamos a casa. Y nos encontramos con esto... Impresiona, ¿verdad?", se pregunta Ana Fernández que escribió este reflexivo texto. 

"Pues imaginad cuando mis hijos lo vieron en directo.... este es el resultado de que a la gente se la pele que los petardos estén prohibidos... de que llames a la Policía y te diga... es que es Navidad, solo es un día... de que se venda una cosa que está prohibida y no multen al dueño de la tienda porque... es que es Navidad", prosigue. 

Una mujer canaria cuenta la horrible experiencia de su perro con unos petardos estas Navidades

"Esto es lo que pasa cuando tu perra entra en panico y hace lo que sea por intentar salir. Porque cinco gilipollas disfrutan viendo lucecitas de colores acompañadas de una explosión", afirma indignada mostrando dos imágenes 

"Pero eso si.. Hoy si no recojo la caca de mi perra. Ahí si hay multa. Eso si, pero si mi perra muere de un infarto a el mundo le sudan los cojones. Pues feliz navidad si señor", añade indignada. 

"Cloe está bien. Está asustadísima. Se había arrancado un par de uñas intentando escapar y estaba como ausente cuando llegamos. Pero todo bien", finaliza lanzando un mensaje de tranquilidad para todos aquellos que se han preocupado por la salud de la perra. 

Efectos en la salud de los perros

Un estudio realizado en el año 2019 por la Facultad de Medicina Veterinaria y Biociencia de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida concluyó que, en torno a un 23% de los perros sufren algún tipo de estrés ante estos ruidos fuertes. También descubrieron que había algunos elementos que hacían que los perros fuesen más sensibles a este tipo de estímulos, como el sexo, la edad, la raza del animal, (...).

De acuerdo a los datos ofrecidos por la Universidad noruega, las hembras son un 30% más propensas a tener miedo al ser expuestas a los petardos. Los perros esterilizados resultaron ser 72% más susceptibles de reaccionar con miedo y ansiedad ante los estruendos que los perros no esterilizados. También encontraron que, a medida que el perro cumple un año de vida, se incrementa en un 3,4% la probabilidad de que el perro pueda sufrir uno de estos episodios de pánico.

Las razas más sensibles son los Bunhunds Noruegos, los Shiba Inu y los Self Coated Wheaten Terrier. Las razas que, por el contrario, demostraron ser menos sensibles a los ruidos son Pointer, Gran Danés, Bóxer y Crestado Chino.

Las alteraciones que puede sufrir nuestro perro en esta situación pueden incluir cambios en el comportamiento, como temblores, respiración agitada, carreras y ladridos frenéticos, salivación excesiva, taquicardia, llanto desconsolado, pérdida del apetito, (...)

Pero estas situaciones de pánico, estrés y ansiedad pueden derivar cuadros mucho más grave, como automutilaciones, agresividad... o que en su desesperación sufran algún tipo de accidente de gravedad. Aquellos animales que sufran alguna patología previa, como enfermedades cardiacas, pueden ser especialmente vulnerables en estás situaciones.