Belén Allende se mostró muy cariñosa conmigo, como siempre. Es una buena amiga", aseguró ayer el presidente del PP canario, José Manuel Soria, tras participar en el día grande de las fiestas del municipio herreño de El Pinar, donde su partido gobierna con los socialistas, al igual que sucede desde el pasado sábado en el Cabildo, precisamente tras descabalgar a Allende (AHI-CC). Pero ayer era un día festivo. Sobre todo según la apreciación de Soria, que iba más allá de lo que marca el calendario herreño de jolgorios. "Yo he visto a los herreños muy contentos, celebrando el cambio político después de treinta y dos años", explicó a este diario.

Soria hizo estas apreciaciones desde el Parador de La Palma, adonde llegó por la noche procedente de El Hierro para participar en una junta directiva regional que, según puntualizó, estaba señalada de antemano. El hecho cierto es que su estancia en la isla bonita tuvo lugar dos días más tarde de la moción de censura en El Hierro y cuando todas las miradas se centran en lo que puede suceder en el Cabildo de La Palma, gobernado en minoría por CC y donde se masca la posibilidad de una moción de censura por parte de PP y PSOE. "Yo voy a apoyar lo que haga el partido. Y lo que se haga depende como siempre de la dirección insular", recalcó Soria, que aseguró no tener conocimiento de ningún ofrecimiento por parte de los socialistas palmeros en este sentido.

Soria, por último, le lanzó un mensaje al presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, que ayer dio a entender que el popular es "un pirómano". "Yo me empezaría a preocupar por la estabilidad de su propio gobierno", le respondió Soria.