Empresarios y economistas admitieron ayer que la economía canaria puede quedar con encefalograma plano el año próximo como consecuencia de los fuertes recortes del gasto y la atonía de la inversión pública. Desde Vicente Marrero, de Femepa, a Dolores Pérez, responsable de estudios económicos de la Cámara de Comercio tinerfeña, pasando por Prudencio Lorenzo, de Cecapyme, temen que el esfuerzo por cumplir el 1,3% de déficit agriete la maquinaria de la actividad económica. La receta de estas fuentes pasa por tener menos burocracia, recortar el gasto en personal directivo de las administraciones (los políticos) y redirigir ese ahorro a la actividad productiva.

"Hay gente que tiene dinero para hacer inversiones, pero sus proyectos están parados o pendientes de aprobación a causa de trabas burocráticas que se les imponen y eso es un proceso que hay que simplificar para reactivar la actividad económica", afirma Vicente Marrero, presidente de la Federación de la Pequeña y Mediana Empresa del Metal y las Nuevas Tecnologías de Las Palmas (Femepa).

Esta postura es compartida por la responsable de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Tenerife, Dolores Pérez, que opina que "hay que evitar ser un obstáculo para la inversión". Pérez considera que hay que conseguir que la Administración pública "sea más eficiente sin necesidad de gastar más". Para conseguirlo, la experta reflexiona sobre "la importancia de una reestructuración más profunda en el sector público que dé mayor productividad y eficiencia y evite duplicidades".

Ante la estrategia de los Estados europeos de recortar en inversiones públicas para afrontar mejor crisis, los especialistas consideran que los esfuerzos no deben centrarse únicamente en reducir gastos. "Hay que buscar un equilibrio entre los recortes y la inversión. Hay que recortar en gastos superfluos y parte de lo obtenido en esos recortes debe ser destinado a la inversión productiva, es decir, aquella que tiene un valor añadido y que crea empleo con una continuidad", señala Prudencio Lorenzo, presidente de la Confederación Canaria de la Pequeña y Mediana Empresa (Cecapyme).

En esta misma línea, Salud Gil, presidenta de la Asociación de Empresarios Constructores y Promotores de Las Palmas (AECP), añade que "las obras públicas pueden desarrollarse con una cooperación público-privada que genere capital mixto y ayude a fomentar la actividad productiva". Esta idea de compatibilizar el sector privado y el público es apoyada por Cristina Roca, presidenta de la Asociación de Clínicas Privadas de Las Palmas. "Hay que optimizar al máximo los recursos de los que se disponen y, en ese sentido, para Sanidad las clínicas somos un complemento que podemos contribuir, por ejemplo, en la reducción de las listas de espera", explica.