"Un grupo como el nues- tro puede presumir de haber cumplido todos los requisitos que exige la Re- serva de Inversiones en términos de producción, empleo e inversión", asegura Santiago de Armas. El ejecutivo de Lopesan agrega que si la corporación cuenta ahora mismo con una plantilla de 3.500 personas es porque "ha creado actividad y producción que hacen necesario ese nivel de empleo, y aquella actividad la hemos creado, a su vez, con el apoyo de la RIC; luego la ecuación es sencilla: si se incentiva la inversión habrá empleo".

Lo paradójico es ahora mismo que Lopesan se enfrenta al pago a la Administración tributaria de 12 millones de euros tras haber perdido en el Supremo una reclamación contra la visión restrictiva del concepto de beneficio en uno de sus proyectos de inversión. De esos 12 millones, la mitad corresponde por igual a una sanción por no haber dotado la RIC en los términos que pretende Hacienda y la otra mitad por intereses de mora. "Un negocio redondo", sentencia Santiago de Armas, porque "quien aprueba la norma [la reforma de la RIC de enero de 2008] interpreta ahora que de ahí para atrás le es aplicable lo que acaba de aprobar".

Esta inseguridad jurídica "no es el mejor caldo de cultivo de la reinversión en las Islas; al contrario, los empresarios no están dispuestos ya a caer en esta trampa de la RIC y por ello tiran por lo más fácil, que es no pleitear, con el coste que eso conlleva, y pagar el Impuesto de Sociedades".