El presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), Sebastián Grisaleña, ha pedido hoy al Gobierno de Canarias que tenga en cuenta que los empresarios son imprescindibles para salir de la crisis y ha criticado algunas iniciativas legislativas.

Grisaleña ha analizado la situación económica y laboral de la comunidad autónoma durante el tradicional cóctel de Navidad de la CCE. Ha señalado que sin una actividad económica fuerte, las diferentes administraciones no van a tener ingresos suficientes para hacer frente al gasto público, situación especialmente preocupante dado el deterioro que sufren las empresas canarias y el elevado número de ellas que han debido cerrar como consecuencia de la crisis. Ello tiene una gran repercusión social, con "una paulatina destrucción de la clase media" que pone en tela de juicio la prosperidad de la sociedad, ha sostenido Grisaleña.

Grisaleña cree inadecuado sacar adelante unas leyes de modernización turística sin la necesaria reflexión y sin que se refleje la visión de cada realidad insular. A su vez, ha considerado inconveniente proponer leyes como la de emprendimiento de Canarias, pues sostiene que limitará la inversión y el desarrollo económico a determinados ámbitos.

"En leyes que afectan a nuestras ventajas estructurales no podemos improvisar, nos jugamos mucho", ha dicho Grisaleña, antes de reclamar que sean instrumentos para la reactivación económica, que permitan la libre acción de la iniciativa privada en un mercado competitivo que otorgue seguridad jurídica.

El presidente de la CCE ha mencionado también el Régimen Económico y Fiscal (REF) y ha considerado que urge "una inaplazable reforma del conjunto de instrumentos" que lo componen orientada a la inversión económica y a la creación de empleo.

El REF es necesario para que las islas sean atractivas a los inversores y debe responder tanto a las necesidades de las empresas que quieren instalarse en Canarias como a las que ya están instaladas, ha añadido el presidente de la patronal.

Ello exige también ofrecer trabajadores formados y todos los elementos que motivan a una empresa a implantarse o mantenerse en el archipiélago, razón por la que hace falta hacer todo lo posible para que el atractivo fiscal lleve a elegir Canarias para los proyectos empresariales.

El presidente de la CCE ha criticado la subida de impuestos, pues "un continuo y desmesurado incremento de los tipos impositivos por parte de las diferentes administraciones, no parece la mejor receta para generar inversión y confianza; máxime cuando hay dificultades económicas para soportarla".

La experiencia demuestra que con estas decisiones el consumo decae y los márgenes desaparecen, los gastos superan a los ingresos y los despidos continúan, según Grisaleña.

"La clase política autonómica, estatal y local debe ser consciente de que llevar a las empresas, a los autónomos y a las familias más allá de sus límites invita a una espiral peligrosa de economía sumergida, crispación y desconfianza", ha destacado el presidente de la patronal.

Asimismo, ha pedido mayor facilidad para que los empresarios puedan acceder al crédito, ya que las dificultades actuales para lograrlo impiden la iniciativa.

Grisaleña considera que 2013 será todavía un año duro como consecuencia de la crisis económica y ha pedido propuestas de reactivación económica además de medidas de ajuste.

En ese sentido ha destacado la importancia de sostener el tejido empresarial, "que es lo que soporta todo lo demás", y ha manifestado que "los políticos deben ser conscientes que de esta crisis saldremos; apoyando a los empresarios, a nuestras pymes y autónomos y reforzando a los que crean oportunidades y empleo".

"Si no hay empresas, no podremos cubrir con garantías otras cuestiones, que nos preocupan y mucho, como son los servicios esenciales", ha advertido Grisaleña.

El cóctel de Navidad de la CCE contó con la presencia, entre otros, del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero; la delegada del Gobierno en las islas, María del Carmen Hernández Bento; el vicepresidente del Gobierno canario, José Miguel Pérez, y el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna.