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Grandes cadenas que no encuentran suelo

El desarrollo de complejos se ve frustrado por la escasez de superficie disponible en venta - Los empresarios piden expertos independientes para las calificaciones

Distintos grupos hoteleros quieren invertir en nuevos hoteles en Gran Canaria de cuatro estrellas pero no encuentran suelo disponible en venta. Está concentrado en pocas manos y sus propietarios lo tienen a buen recaudo. Éste es un problema añadido a la queja generalizada de los empresarios del sector turístico relativa a la maraña administrativa que impide la agilización de los proyectos.

Un hotel tarda de dos a tres años en construirse, y si el proceso para autorizarlo se eterniza, en ese tiempo pueden cambiar la demanda y la viabilidad económica. Cadenas como IFA Hotels (Grupo Lopesan), miran hacia otros destinos, como República Dominicana, para ampliar su oferta hotelera, pese a que son de los afortunados que poseen terrenos turísticos en Gran Canaria aún por desarrollar.

Para el presidente del Grupo Santana Cazorla, Santiago Santana, no es lógico que sea el Gobierno canario el que determine qué hacer y cuándo y, ahora, con la reforma de la Ley de Renovación y Modernización Turística, sea además el que decida cuáles son los estándares de calidad de los hoteles. Por ello, exige que se cree un gabinete de expertos independiente para calificar los futuros proyectos y no lo haga el propio Gobierno, que, a su juicio, "debe dar un paso al lado y quedarse fuera de estas decisiones". Santana Cazorla espera que se apruebe definitivamente la reforma de la ley, que permite la construcción de hoteles de cuatro estrellas vinculados a rigurosos estándares de calidad y ecoeficiencia, si bien apunta que se han de aclarar con precisión cuáles son esos criterios cualitativos.

Impedimentos

El consejero de Turismo del Cabildo grancanario, Melchor Camón, reconoce que hay inversores interesados en construir nuevos hoteles en la Isla, pero el impedimento de que sean de cuatro estrellas ha provocado que se echen para atrás. Indica que, aparte de cadenas extranjeras, grupos como Riu o Barceló estarían dispuestos a realizar establecimientos de este tipo porque es lo que demandan los turoperadores, pero la realidad es que escasea el suelo libre y los precios suben.

Por otro lado, con el lleno turístico, el coste de los hoteles de cuatro estrellas que pueden ser susceptibles de compra se ha puesto por las nubes. Los propietarios están dispuestos a vender, si bien a cantidades que no son asumibles por los compradores. Estos hoteles están completos y no tienen necesidad de vender ahora, pero en épocas bajas no cuentan con recursos para rehabilitarlos.

Así que ni los ceden ni reforman, explican fuentes del sector, lo que conlleva el deterioro de la imagen global del destino turístico.

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