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No era el vuelo de Eduardo

Jorge Luis Castilla se quedó de piedra cuando acudió a la entrega de despachos de tenientes de la Academia General del Aire de San Javier, en Murcia, donde le fue entregado el de su hijo a título póstumo. "Uno de sus compañeros vino a mí, me saludó y me dijo: 'Yo soy el piloto que tenía que haber volado esa mañana a Madrid'. Eso a mi me dejó a cuadros", afirma Castilla, que asegura no entender desde entonces por qué se produjo ese cambio. "Los vuelos se planifican en función de las necesidades de cada alumno, le habían asignado Almería o Granada, no recuerdo exactamente, ¿por qué la tarde noche anterior le cambian de zona?", dice. Y añade: "Mi hijo comentó en varias ocasiones que estaba harto de no tener un instructor asignado, un vuelo le tocaba con uno y el siguiente con otro. No sé si esto influyó en que fuera a él al que le cambiaran el vuelo". El fallecimiento de Eduardo ha supuesto un gran golpe para toda su familia. Su padre recuerda que fue él mismo quien le inculcó su pasión por la aviación. "Amaba volar, le encantaba la aviación militar, no quería ser piloto civil". Alberto Castellano

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