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Entrevista a Ana Oramas

"El insulto y el odio no son tolerables en el Parlamento"

"Tenemos que recuperar la senda del diálogo, del trabajo serio, de contrastar posiciones, de ser todo lo duro que consideremos oportuno pero nunca llenos de calificativos y acusaciones que no tienen sentido", asegura la diputada de CC

Ana Oramas a su llegada con Congreso el pasado sábado.

Ana Oramas a su llegada con Congreso el pasado sábado. CHEMA MOYA/EFE

¿Qué fue lo que le llevó a hacer una intervención en la tribuna del Congreso como la que hizo en la sesión de investidura?

Fue una respuesta a la intervención del portavoz de ERC, pero también a la del de Bildu, que fue más dura y miserable aún. En un debate de investidura, lo que tienes que hacer es explicar el sentido de tu voto en base a lo que haya planteado el candidato, pero ellos solo se dedicaron al insulto, a la descalificación, a llamar asesinos y vendidos, principalmente al PSOE, pero también a Ciudadanos (C's) y al PP. Me sentí aludida y como ya habían intervenido tanto el candidato, como los portavoces de PSOE y de C's, pensé que aquello no se podía quedar así, que tenía que decir algo. Bajando la escalera para dirigirme a la tribuna me guardé el papel que tenía preparado y decidí hacer otro discurso. Parte del tiempo que tenía lo dediqué a decir que eso no podía ser la política, que la descalificación, la ofensa, el rencor, el insulto, el odio no son tolerables en el Parlamento, que teníamos que recuperar la confianza de los ciudadanos, pero también la dignidad de la Cámara y que hay que ser contrincantes políticos, pero no enemigos. Y que es muy triste el odio y el rencor sobre todo cuando la gente es joven, porque son los que más tienen que mirar hacia el futuro.

¿Qué sintió viendo que la mayoría de la Cámara le aplaudía?

Creo que aquello era la expresión de un sentimiento de dignidad del Congreso ante aquellos insultos. Porque no sólo fue lo que se dijo en la tribuna por esos dos portavoces, sino que estaban a chillido limpio diputados de ERC y de Podemos, llamando asesinos y vendidos a diputados del PSOE y de C's y no creo que eso sea lo que necesita este país y lo que esperan los ciudadanos. Lo que más me emocionó de todo este episodio fue la reacción de dos ujieres del Congreso que, al final, se me acercaron y me dieron un abrazo y me dijeron que se habían emocionado. A mí eso me quebró y con ello me dí cuenta que, aunque fue un impulso, había que hacerlo.

¿Ha tenido alguna reacción por parte de los aludidos?

No, no he hablado con ninguno de ellos. Ninguno se ha dirigido a mí, pero este fin de semana ha sido tremenda la respuesta que he tenido de apoyo en las redes sociales y con eso me quedo. Pero lo que es asombroso es que por unas palabras serenas e instando al diálogo, sin meterme con nadie ni nombrar a nadie, haya recibido también miles de mensajes insultándome y amenazándome. Eso quiere decir que hay un problema y me reafirmo más en las palabras que dije.

¿Quién la ha llamado personalmente del PSOE para agradecerle la intervención?

Además del agradecimiento directo que me dieron muchos de los diputados esa misma tarde, entre ellos el portavoz, Antonio Hernando, he recibido otros muchos a través de llamadas y mensajes telefónicos, entre ellos el de María Teresa Fernández de la Vega, del PSOE canario, pero también de dirigentes del PP y de C's.

¿Por qué cree que el Congreso ha perdido su dignidad?

Hay que separar dos cosas, una es la confianza de los ciudadanos, y en este momento los ciudadanos tienen una falta de confianza absoluta en todos los representantes políticos, y eso es una tarea fundamental de cara al futuro inmediato; y otra cosa es la dignidad del Parlamento, que está para exponer ideas, presentar propuestas, cambiar las cosas y las leyes para mejorar la vida de los ciudadanos, y de pronto nos encontramos con un plató de televisión del peor nivel. Yo intenté decir que la experiencia del Grupo Mixto es un ejemplo en ese sentido. Siempre pongo el caso de que yo estoy en el extremo político de personas como Rosa Díez (UPyD), o de Uxue Barcos (Garoa Bai), excompañeras del grupo, y sin embargo somos amigas y fuimos capaces de convivir con tolerancia. El Congreso no puede convertirse en pelea de taberna porque los ciudadanos esperan que dialoguemos para resolver sus problemas, no insultos y descalificaciones improductivas.

Pero no es la primera vez que hay crispación en el Congreso. Los insultos y descalificaciones hacia el PSOE no empezaron con ERC y Podemos. Una vez un jefe de la oposición [Rajoy] acusó a un presidente socialista [Zapatero] de haber traicionado a los muertos cuando negociaba el final del terrorismo con ETA. El nivel se puso entonces ya muy bajo ¿no?

No tiene nada que ver lo que es un debate político, por muy bronco que sea, con el insulto como fórmula de hacer política. Yo llevo nueve años en el Congreso y los insultos y descalificaciones han sido hasta ahora casi anecdóticos. Podían darse momentos tensos, broncos incluso, pero si se deslizaba alguna descalificación se retiraba y se pedían disculpas. Lo que se está viendo en estos meses no se había visto nunca. Tenemos que recuperar la senda del diálogo, del trabajo serio, de contrastar posiciones, de ser todo lo duro que consideremos oportuno en los debates políticos, pero nunca llenos de calificativos y acusaciones que no tienen sentido. Todos los partidos tienen luces y sombras, pero nadie puede negar que el PSOE tiene una historia en este país muy importante en la que por luchar por la libertad mucha gente dejó la vida, y eso merece un respeto.

¿Vaticina una legislatura dura en ese sentido, con problemas de convivencia en la Cámara?

Me imagino que cuando los de Podemos se den cuenta que hay que trabajar muchas horas, en una ponencia, en comisiones, en plenos, donde hay que preparar y transar enmiendas, donde hay que preparar y fijar posición en más de ochenta asuntos todas las semanas, se darán cuenta de que el tiempo hay que dedicarlo a trabajar y menos a los pasillos, a las teles y a los titulares. Y que al final eso es lo importante. Ellos todavía no han vivido una legislatura con actividad parlamentaria intensa y continuada y no tienes tiempo de nada. Es para eso para lo que los eligieron los ciudadanos. Para otro tipo de cosas están las calles y los mítines.

Rajoy nombra mañana el Gobierno ¿de qué perfil lo espera? ¿Cree que está obligado a cambios significativos en los ministerios?

Creo que está obligado a cambios importantes, a poner gente con capacidad de negociación, de interlocución, de diálogo y él lo ha dicho. En su Gobierno de mayoría absoluta hubo gente pensada para ejecutar políticas con rodillo y ahora hace falta todo lo contrario. Vamos a ver qué hace el presidente, es su competencia, hay que respetar las decisiones que tome, pero espero que haya otro talante en el nuevo Gobierno.

¿Qué ministros cree que están incapacitados para continuar y cuáles no le importaría que lo hicieran?

Yo he tenido unas relaciones impecables con todos, pero ha habido unas determinadas actitudes que a partir de ahora no se va a poder permitir el PP, sin entrar a valorar nombres concretos. Varios se van a ir, y me quiero quedar con la idea de que habrá nuevos nombres para un nuevo talante y modo de gobernar. Alguno parece que va a continuar, como es el caso de Fátima Báñez, que a pesar de haber llevado el área de Trabajo y de la reforma laboral, y de haberse cargado el PIEC, ha tenido luego una experiencia parlamentaria de negociación, que ha jugado un papel importante en las negociaciones con C's y CC para la investidura, en las que se rescatan el PIEC, y que tiene esa capacidad de diálogo. Puede ser útil para la nueva etapa.

¿Hay alguna posibilidad de ministro canario en esta ocasión?

La verdad es que me resulta totalmente indiferente, porque las experiencias de ministros canarios para Canarias han sido nefastas. ¿Qué resolvieron para Canarias López Aguilar con el PSOE, o Soria con el PP? Absolutamente nada. Eso independientemente de sus respectivas gestiones en sus ministerios para el conjunto del país, que es otro tema. Los grandes cambios para Canarias y las políticas útiles para las Islas se han dado cuando el Gobierno central ha necesitado los votos de los nacionalistas canarios.

¿Quién será el interlocutor de Coalición con el nuevo Gobierno?

Hasta ahora, mi interlocutor está siendo el propio Mariano Rajoy, con quien he hablado antes y después de la investidura, y la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y yo misma tenemos hilo directo con ambos. Y una vez que se ponga una agenda, estarán los distintos ministros en sus correspondientes ministerios.

¿Qué le ha dicho Rajoy tras la investidura sobre la agenda canaria?

Hemos hablado de la nueva etapa que empieza, de la importancia de trabajar y de llegar a acuerdos y de tener un diálogo permanentemente abierto.

¿Cuál es el primer paso que va a dar CC para gestionar ese acuerdo con el PP sobre la agenda canaria?

No nos corresponde a nosotros dar el primer paso, sino al PP y al Gobierno. El primer tema importante, en dos ámbitos distintos, es la financiación autonómica. De inmediato se va a convocar la Conferencia de Presidentes, y la creación de la ponencia en el Congreso para negociar ese nuevo modelo. Ese es un tema que veremos qué pasos va dando. Y el otro asunto inmediato son los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año, en los que nosotros tenemos cerrado un acuerdo de desarrollo de la agenda canaria que tiene que tener un reflejo presupuestario. A nosotros no nos necesitaba el PP para la investidura, pero somos absolutamente imprescindibles a partir de hoy. El PSOE no va a apoyar los Presupuestos y seremos imprescindibles. CC va a estar en el día a día en la primera fila de la política ayudando a la estabilidad y consiguiendo que vuelvan las políticas de Estado con Canarias.

¿Y eso no es de facto una actitud de aliado fijo del Ejecutivo del PP?

En la medida en que el PP cumpla con Canarias estamos dispuestos a dar estabilidad al Gobierno. Pero hay temas de la agenda estatal que para nosotros son fundamentales. Hay más de 80 votaciones en el Congreso y en el Senado todas las semanas. Si se cumple con Canarias y en los asuntos centrales de la agenda estatal, pensiones no contributivas, reválidas de la Lomce, reforma laboral y financiación autonómica, estamos dispuestos a dar cierta estabilidad en la mayoría de los asuntos del PP.

¿No cree que el discurso de Rajoy el sábado deja dudas sobre su verdadera disposición a corregir elementos de su anterior etapa?

Yo creo que él dijo que ahora lo que toca es gobernar, que si esa gobernabilidad se produce en los próximos meses él va a hablar de todo y que las líneas rojas son muy determinadas. Pero que un gobierno tiene que poder gobernar y que si no tendrá que irse a elecciones. Le sobró repetirlo tres veces, pero no lo quise ver como una amenaza, sino más bien como un deseo.

¿Ve más una legislatura de como mucho dos años, o de como mínimo dos años?

Yo creo que si se aprueban los próximos presupuestos, este Gobierno puede llegar perfectamente a los dos años y creo que lo importante no es si son dos o tres años, sino que ese tiempo sea fructífero, con una ley de educación consensuada, un nuevo sistema de financiación, garantizar las pensiones o hacer la reforma de la Constitución en los temas que estamos de acuerdo. Serían dos años de oro, pero si al final todo se inquina y no se avanza, será una investidura fallida.

¿Cómo interpreta las declaraciones de Pedro Sánchez denunciando presiones mediatico-empresariales para impedir que formara gobierno con Podemos?

Yo creo que una entrevista como la que hizo Pedro Sánchez en La Sexta no se puede hacer en caliente. Su falta de experiencia le ha jugado una mala jugada. Yo le tengo gran afecto y tengo una buena relación personal con él, pero se equivocó en esa entrevista, arremetiendo contra todo en el PSOE. Alguien que aspira a liderar su partido no pueder arremeter así contra Felipe González, contra Guerra, contra Zapatero, contra el Comité Federal, contra Antonio Hernando, contra la organización andaluza y la de Madrid. Contradijo el discurso del PSOE en relación con el modelo de Estado y territorial. Le perjudica esa demostración de rencor hacia tanta gente de su partido, pero sobre todo decir que el PSOE tiene que ir de la mano de Podemos. El PSOE ha ganado las elecciones muchas veces porque hay muchos ciudadanos que no son de izquierda ni de derecha, y esa socialdemocracia es la que tiene capacidad de aglutinar una amplia mayoría social y ser alternativa de gobierno. Si Pedro Sánchez y el PSOE pretenden ocupar el espacio de Podemos, que es una fuerza que ha venido para quedarse, se están alejando de la mayoría social de este país.

Usted estuvo negociando con él mientras hablaba también con Podemos y con C's, ¿le consta esa presión de poderes fácticos para evitar un gobierno de izquierdas?

Yo entiendo que las empresas y los sectores económicos no quieren que llegue un partido como Podemos al Gobierno, es lógico y legítimo. Mucha gente considera un peligro económico aplicar las recetas que defiende Podemos. Yo no veo conspiraciones de ningún tipo en que los sectores económicos se manifiesten en contra de un candidato que pretendía un acuerdo con independentistas y con Podemos. Y en el caso de los medios de comunicación, cada empresa es libre de fijar su línea editorial.

¿Hacia dónde cree que camina Sánchez, teme una ruptura del PSOE si intenta recuperar el liderazgo?

En este momento el PSOE está destrozado, con muchas heridas, y tiene que recuperar discurso y liderazgo. Lo considero una cuestión de Estado. Este país necesita que el PSOE sea la alternativa al PP y confío en que con el tiempo, y la inteligencia y sentido de Estado de mucha gente dentro de ese partido, recupere ese espacio que nunca debió perder.

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