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Tribunales Las grabaciones que dejan en entredicho a la Administración de Justicia

Enredos judiciales y sentimentales

El audio entre el abogado Sergio Armario, expareja de Rosell, y el magistrado Salvador Alba revela aventuras amorosas, abonos sospechosos de dinero y oscuras maniobras en los juzgados

Las grabaciones del empresario Miguel Ángel Ramírez y el juez Salvador Alba son un escándalo sin precedentes en la Administración de Justicia. Los secretos que se revelan en esas conversaciones salpican al presidente de la Audiencia Nacional, a magistrados de prestigio en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) y la Audiencia de Las Palmas, abogados con proyección mediática y periodistas. Los audios ponen en evidencia la independencia del Poder Judicial al dejar al descubierto favoritismos, odios y conspiraciones entre jueces, letrados y empresarios. El último de esos episodios lo ha protagonizado Salvador Alba, que este miércoles presentó en el Juzgado de Instrucción 2 de Las Palmas de Gran Canaria tres grabaciones comprometedoras para sus colegas Carlos Vielba y Victoria Rosell, donde se relatan desde escarceos amorosos a enfrentamientos entre jueces y abogados, importantes pagos de dinero y oscuras maniobras en los tribunales.

Los dos archivos sobre Vielba, que fueron publicados ayer por LA PROVINCIA /DLP, desvelan que el juez intercedió a favor de Ramírez para llegar a un acuerdo con Alba y desactivar las denuncias cruzadas que éste tiene con el empresario. Son dos conversaciones en las que Vielba alerta sobre el poder del empresario para influir en un informe de la Guardia Civil sobre otra grabación realizada por Ramírez a Alba, la cual está relacionada con dos investigaciones en el TSJC que afectan tanto a Rosell como al propio Alba.

Más polémicas, si cabe, son las confidencias hechas por el abogado Sergio Armario a Salvador Alba. El magistrado de la Audiencia de Las Palmas grabó el encuentro entre ambos y lo ha aportado al juzgado para tratar de acreditar la estrategia desplegada por el empresario para llegar hasta él a través de Armario, conocido de Alba.

En esa reunión, que se celebra en un bar de la costa de Telde, Alba y Armario comienzan a hablar de la fianza de 35 millones que el juez impuso a Ramírez por el posible fraude fiscal de una de sus empresas, Seguridad Integral Canaria. Corre el mes de febrero y el aval impuesto para cubrir las responsabilidades civiles del pleito asfixia la economía del dueño del Grupo Ralons, así que su abogado intenta convencer al juez para lograr una rebaja. En ese contexto se produce el encuentro, que luego gira de manera inesperada hacia Rosell. Armario confiesa a Alba que mantuvo durante dos años una relación sentimental con la magistrada en pleno estallido del caso eólico, una de las primeras tramas de corrupción que se comenzaron a investigar en Canarias.

Esa parte de la charla, con transcripción incluida, es la que Alba ha entregado al Juzgado de Instrucción número 2, cuyo titular, Rafael Passaro, tramita una denuncia contra Ramírez y Armario por los delitos de falsedad, coacciones, calumnias e injurias. El abogado revela las relaciones íntimas que ha tenido Rosell, sus aventuras sentimentales y las influencias de su pareja, el periodista Carlos Sosa.

El ruido ambiente de la grabación, en una terraza exterior, impide una escucha limpia pero en la transcripción Alba asegura que Armario le desveló los entresijos del caso salmón, una querella por cohecho que Sosa presentó contra el exministro José Manuel Soria, entonces presidente del PP en Canarias. Esa denuncia, que finalmente fue archivada, salió del ordenador de Rosell, según las confesiones del letrado, que incide en otras conexiones entre abogados e investigados del caso eólico.

Alba, sorprendido por las confidencias, tira de la lengua a su interlocutor, quien se confía y comparte información privilegiada, como la recusación que sufrió Rosell por no apartarse de una investigación relacionada con una estafa en el concurso de licencias de radio convocado por el Gobierno de Canarias. El resultado de ese pleito podía afectar a Sosa, que ya entonces era pareja de Rosell, y beneficiario de una licencias que el año pasado vendió a la UD Las Palmas. La Sección Sexta de la Audiencia de las Palmas, con Alba como ponente, apartó a la juez del caso por vulnerar su deber de "abstención". Rosell pidió una aclaración y logró que los otros dos magistrados, entre ellos Carlos Vielba, suprimeran la palabra "abstención" de la resolución, con el voto particular de Alba, partidario de mantener la resolución en todos sus términos.

Armario también describe episodios violentos al romper la relación con la juez, relata un supuesto caso de acoso en un juzgado y llamadas intempestivas a las cuatro de la madrugada, hasta el punto de requerir la intervención de otro magistrado para calmar los ánimos.

Sergio Armario, que fue directivo del Club Náutico, ofrece a Alba información personal y económica sobre Rosell, así como la forma de abono para hacerse socia de la entidad. También menciona la adquisión por parte de Rosell de un vehículo de alta gama y las incomodidades que padece en su despacho ante las continuas visitas de su expareja. Todo con el ánimo de ganarse la confianza de Alba y poder interceder a favor de la causa por delito fiscal a Ramírez.

La grabación, que aún no ha sido admitida como prueba, fue presentada por Alba para que el instructor valore si tiene o no relevancia en los hechos investigados. El denunciante cree que es un indicio más del plan articulado por Ramírez para lograr un trato de favor en el proceso por fraude fiscal abierto contra él.

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