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Sociedad&Estilo

El 'Rat Pack', la banda más gamberra de la ciudad

El clan de Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. marcó la última gran edad de oro del mundo del espectáculo

El 'Rat Pack',  la banda más gamberra  de la ciudad

El 'Rat Pack', la banda más gamberra de la ciudad

Entre los años cincuenta y sesenta del siglo XX el mundo del espectáculo americano contó entre sus socios más indecorosos el Rat Pack, la banda liderada por Frank Sinatra, que junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr. y Peter Lawford y otros animadores, puso patas arriba las salas de fiestas y casinos de Las Vegas. El Rat Pack, -o pandilla de ratas- fue el nombre nada afectivo que según la leyenda salió de la boca de la actriz Lauren Bacall después de una noche de juerga de su marido, Humphrey Bogart y Frank Sinatra en Las Vegas.

Aunque el club de actores y cantantes nunca reivindicó el título en propiedad, este acabaría haciendo fortuna como memoria de una época en que el espectáculo era una explosiva mezcla de canciones, diversión, abundantes y generosas dosis de alcohol, chistes insolentes y alegres coristas de Las Vegas como animadoras de la velada. Una buena parte de esta historia está reflejada en el libro The Rat Pack (Reel Art Press), a través de los testimonios gráficos de fotógrafos como Dennis Stock, Sid Avery, Bob Willougby. Y otros objetivos, que fueron testigos y cómplices de la sociedad del espectáculo más gamberra orquestada entre Nueva York y Los Ángeles.

En esos años, a caballo entre la década de los cincuenta y sesenta, Frank Sinatra reina casi como monarca absoluto sobre el mundo del espectáculo. Sólo la aparición de Elvis Presley ha ensombrecido algo su aureola real. Su tempestuoso matrimonio con la actriz Ava Gardner, seguido de su separación, han hecho de la pareja uno de los focos de atención más buscados por los objetivos. Gracias a la película De aquí a la eternidad (Fred Zinnemann, 1953) que le ha valido un Oscar a la mejor interpretación secundaria, Sinatra ha podido relanzar su carrera estancada desde finales de los años cuarenta. Musicales como Alta sociedad, Pal Joey y Can-Can y canciones de autores como Cole Porter, Richard Rodgers y Lorenz Hart, que formarán parte de su cancionero y repertorio clásico, han confirmado su estatus como estrella de la pantalla.

La voz de Frank Sinatra, a pesar de los sonidos insumisos del rock and roll, sigue siendo la melodía preferida por la mayor parte de los norteamericanos. Sus discos con el sello Capitol a lo largo de la década de los cincuenta señalan su edad de oro convirtiendo en pequeñas obras maestras su interpretación de clásicos como I've Got Under My Skin, The Lady is a Tramp, My Funny Valentine y otras melodías que encadenan generaciones y veladas amorosas en la parte posterior del coche. A esta imagen de eterno y romántico vocalista, Sinatra añade un nuevo punto de atención: El rey y sus cortesanos. Una corte masculina o Clan Sinatra que comparten su vida dentro y fuera del escenario en santa fraternidad artística y social. Por el lado femenino, nombres como Lauren Bacall, Marilyn Monroe y sobre todo Shirley McLaine, agasajada como un miembro más del selecto club masculino el Rat Pack.

Éxito en el cine

En la pantalla la banda participa en algunas películas, ya sea la pareja Frank Sinatra y Dean Martin en un western paródico como Cuatro tíos de Texas junto a unas exuberantes y explosivas, Anita Ekberg y Ursula Andress, recién salida de las aguas del Doctor No, o en melodramas a las órdenes de un director tan exquisito como Vincente Minnelli, Como un torrente con Shirley McLaine cerrando el terceto interpretativo. La película estrella del grupo será Ocean's Eleven -o La patrulla de los once- cuyo mayor aliciente es ver reunido a todo el Rat Pack, Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy David Jr., Peter Lawford y Joe Bishop, por primera y última vez. La película décadas después será objeto de un remake dando lugar a una popular saga cinematográfica, esta vez con los nombres de George Clooney, Brad Pitt y Matt Damon como cabeza de cartel.

Pero donde el clan exhibe toda su fuerza y magnetismo y acabarán escribiendo su leyenda, no es sobre la pantalla, sino sobre el escenario. Durante cuatro semanas llenan la sala de fiestas del Hotel Sands de Las Vegas, uno de sus espacios favoritos, con cerca de cuarenta mil espectadores. Los miembros del Rat proyectan una imagen hedonista y glamurosa, entre canciones y vasos de Jack Daniel's, sobre el Strip de Las Vegas. La presencia en el espectáculo de un artista afroamericano como Sammy David Jr. pone a prueba los límites de una sociedad todavía bajo los dictados del segregacionismo. El matrimonio de Davis como la actriz sueca May Britt ha desatado las iras de los sectores más racistas provocando protesta y altercados en sus shows. Sinatra y el grupo anuncian que no actuarán en aquellos establecimientos que practican la segregación. Su decisión produce un gran golpe mediático en unos momentos de efervescencia de la lucha por los derechos civiles.Desde algunos medios se señala que detrás de esa imagen burbujeante del clan parpadean otras luces mucho menos luminosas, las sombras de la mafia, el crimen organizado y la corrupción política. Unas conexiones que no todos ven con buenos ojos.

Malestar con JFK

John Fitzgerald Kennedy en su camino hacia la Casa Blanca ha encontrado en Sinatra y el clan una excelente ayuda para su campaña política. Sinatra participa en muchos actos mostrando públicamente su apoyo al Partido Demócrata junto a otros actores. Pero con la llegada del nuevo inquilino a la presidencia americana desde algunos sectores se aconseja un distanciamiento del cantante. Peter Lawford, casado con una hermana del presidente, es objeto de la furia de Sinatra cuando se le informa que el presidente Kennedy no se alojará en su casa de Palm Springs como estaba previsto. Por consejo de su hermano Robert Kennedy, el presidente decide en el último momento dormir en la residencia del también actor y cantante, el republicano Bing Crosby. Los lazos en otros tiempos tan robustos entre el artista y el político se irán desvaneciendo y la sombra del Rat Pack apagando en una Casa Blanca bajo estado de shock con el asesinato del presidente.

Más de cincuenta años después la leyenda del Rat Pack sigue alimentado el imaginario creativo. Ese estilo que ha pasado a ser sinónimo de lo cool,con sus impecables esmóquines, trajes a medida y sombreros Fedora que un director como Quentin Tarantino no tendrá ningún problema en copiar para el cartel de la película Reservoir Dogs. Hasta todo un Premio Nobel como Bob Dylan no ha podido sustraerse a la seducción de aquella banda sonora que acabaría señalando la última edad de oro del espectáculo americano.

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