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Los Reyes visitan Canarias Primera jornada en Gran Canaria

Atracción turística por un solo día

Numerosos curiosos acompañaron a los monarcas en su gira por la capital y Telde

Atracción turística por un solo día SANTI BLANCO/ JC GUERRA /J CASTRO

"Perdona, ¿sabes a qué hora vienen?" preguntaba insistentemente un grupo de holandesas, expectantes a las puertas de la Casa de Colón. Poco más de un centenar de personas se acercaron al barrio de Vegueta de la capital grancanaria con motivo de la primera visita oficial de los Reyes a las Islas desde su coronación. Menos público del esperado, puede que fuera la falta de información o, simplemente, que era lunes. En cambio, las caras de numerosos turistas sí consiguieron destacar. Por un momento, la visita Real se convirtió en el nuevo atractivo de Las Palmas de Gran Canaria.

Un grupo de turistas llegados desde los Países Bajos se encontró a eso de las diez y media de la mañana con un cordón de seguridad rodeando el edificio de la Casa de Colón. Pensaban conocer el casco histórico de la ciudad y su visita se vio interrumpida. Poco después, los hombres del grupo decidieron ir a alguna cafetería, mientras las tres mujeres restantes se quedaron en la plaza del Pilar Nuevo durante más de una hora esperando ver a los deseados monarcas.

El museo Casa de Colón tuvo que retrasar su habitual horario de apertura hasta la una del mediodía. Los patios de su interior sirvieron para mostrar a los Reyes el proyecto de Risco Caído de cara a la Unesco. Muchos extranjeros tuvieron que darse media vuelta o quedarse a la visita Real.

En primera fila, esperando la salida de los Reyes por la calle Herrería, estaban Trash y Rachel, dos escocesas entusiasmadas, que consiguieron dar la mano a Don Felipe. Pero no todo fueron turistas, claro, los flashes de cámaras de fotos y teléfonos móviles también se multiplicaron entre el público. Casi en la puerta de la Casa de Colón estaban las "hermanas de oro", Isabel, Eugenia y Juana Medina que consiguieron que Felipe VI les estrechara la mano. "Íbamos a misa a la iglesia de San Agustín, para ver a Santa Rita, pero nos encontramos con esto y aquí nos quedamos", contaba Isabel Medina, entusiasmada por ver a los monarcas por primera vez.

Las casualidades de la vida propiciaron un reencuentro. La visita Real propició que estas tres mujeres y Ángeles Hernández, una vecina del barrio capitalino de Los Giles que conoció a las Medina cuando eran unas niñas, se volvieran a ver. Ángeles sí vino a Vegueta expresamente para ver a los Reyes, "quiero ver si Letizia es tan guapa como parece en televisión", afirmó, y compararla con la reina emérita doña Sofía, a quien pudo ver hace años en la Isla.

Al lado de este grupo estaba Francisco Henríquez, un hombre que fue para ver al monarca y tuvo la oportunidad de hacerse una foto con él. "Le dije si podíamos hacernos un selfie y me dijo que sí", cuenta entusiasmado, mostrando la fotografía que, probablemente, guardará como oro en paño a partir de ahora. Incluso, a la salida del museo, una chica le regaló una bolsa a Doña Letizia con productos de una perfumería artesanal.

El entusiasmo y las ansias por lograr una foto con los monarcas se repitió también a las puertas de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan), situada en el Parque Tecnológico Científico Marino de Taliarte. Allí la expectación también era máxima. Ese centro de investigación fue ayer la segunda parada en la visita de los Reyes. Felipe VI, que en el interior de la infraestructura científica destacó que Canarias es ejemplo de "sociedad en continuo movimiento, capaz de superarse , de prosperar y de hacerse a sí misma" aprovechando sus recursos naturales y culturales, también se mostró cercano con el público congregado.

Los más afortunados fueron los pequeños, con los que los monarcas se detuvieron más tiempo, llegando incluso a cogerlos en brazos y fotografiarse con ellos. Luisa Gonzaga llevaba con su hijo Nazael Santana, de dos años, desde las ocho y media de la mañana "de guardia". Su espera bajo un sol inclemente tuvo recompensa, ya que logró el ansiado selfie con don Felipe y doña Letizia. "Mereció la espera, es un bonito recuerdo para el niño", recalcó.

Pilar Medina tampoco podía disimular su alegría por haber saludado a los monarcas junto a su hija de apenas 14 meses, Leire Vélez. "Sabía que estaban aquí y vine a tiro hecho", confesó, "porque me hacía mucha ilusión". Y ni la edad ni el calor fueron impedimento para que Manoli Estupiñán, de 83 años, se desplazara a Taliarte después de que llegara tarde a la Casa de Colón. "Soy monárquica", afirmaba con orgullo.

Por la tarde, los Reyes de España continuaron su visita en Gran Canaria en el barrio capitalino de El Batán. Muchos vecinos se asomaron a sus ventanas; otros, esperaron impacientes en la puerta del polideportivo donde los monarcas asistieron a un concierto organizado dentro de la iniciativa Barrios Orquestados. Allí, muchos volvieron a intentar una fotografía para la posteridad.

En el interior, don Felipe y doña Letizia saludaron al largo centenar de niños que participaron en el concierto. Finalmente, los Reyes recibieron como obsequio dos polos de Barrios Orquestados serigrafiados, dos esculturas realizadas con cubiertos de plástico y sendas rosas. Todo para las Infantas, Leonor y Sofía.

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