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El 50% de las empresas que cotizan en Bolsa contratan a ex cargos públicos

Un estudio de la ULPGC sobre las puertas giratorias, anterior al del ideológo del 'tramabus' de Podemos, señala que las sociedades con expolíticos ganan más

El 50% de las empresas que cotizan en Bolsa contratan a ex cargos públicos

El 50% de las empresas que cotizan en Bolsa contratan a ex cargos públicos JUAN CARLOS CASTRO

El tramabus o tramaguagua no llega a Canarias por el coste de su desplazamiento, pero Podemos en las Islas está ideando cómo visualizar en el Archipiélago la "trama", término acuñado por Pablo Iglesias para denunciar las conexiones entre los dirigentes políticos y económicos que han "saqueado" España, y que tiene como ideólogo al sociólogo Rubén Juste, autor de una tesis sobre las puertas giratorias, presentada en mayo de 2016, que se ha convertido en el libro de cabecera del líder del partido morado.

Meri Pita, secretaria general de Podemos en las Islas, piensa en un "photocall o algo similar", pues casos de corrupción en Canarias hay "para dar y para regalar", señala, una acción que harán a lo largo del próximo mes.

El sociólogo y asesor de Iglesias ha comentado que es el primer estudio sobre las puertas giratorias, expresión que designa de forma coloquial el hecho de que un alto cargo se marche a trabajar a una empresa privada, obteniendo un beneficio de su anterior ocupación pública, pero lo cierto es que tres profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) fueron los pioneros en España en este tipo de investigación, que iniciaron en 2007.

Su novedoso estudio titulado Empresas conectadas políticamente en España, publicado en 2013 y que siguen actualizando, consistió en analizar rigurosamente las 115 empresas que cotizan en España en Bolsa, exluyendo las financieras, desde el periodo 2003 al 2011. Recibió incluso el primer premio en la modalidad de Contabilidad en el Centro de Estudios Financieros, además de ser publicado en prestigiosas revistas a nivel mundial.

Los doctores Javier Santana, Jerónimo Pérez y Carolina Bona, del departamento de Economía Financiera y Contabilidad, concluyen que en torno al 50% de la empresas cotizadas han contado, al menos, con un excargo público en sus consejos de administración durante algún momento de los años analizados. Ya van por 2013.

Riqueza

Determinan, además, que los expolíticos generan riqueza a las empresas y a sus accionistas y estas sociedades ganan más dinero que las que no los contratan. Su trabajo no tiene por qué estar vinculado a la corrupción, exponen. Para las empresas es "un activo estratégico por los contactos con los que cuentan los excargos públicos", señala la doctora Carolina Bona. "Un expolítico ofrece muchas ventajas competitivas a las empresas, como el acceso preferente a financiación, contactos con las entidades financieras, conoce la tramitación de contratos públicos, el entramado europeo, puede conseguir inversiones internacionales, es como un lobby y en Europa el lobby es algo reglado", agrega Javier Santana. "Las puertas giratorias no tienen por qué ser malas per se, aunque es cierto que se han producido casos de corrupción", apostilla.

Como negativo, de la investigación se deduce que las empresas con expolíticos en sus consejos de administración ofrecen una información contable menos transparente al mercado y tienen menos credibilidad para los inversores.

Esta opacidad informativa de la empresa surge por petición propia de los políticos, porque están sometidos al "escrutinio público" y su interés es trabajar sin esa presión y ocultar las posibles ventajas que la conexión política proporciona a la empresa. "Aunque no haya nada mal se vuelven menos transparentes", explica Carolina Bona, y eso provoca que el mercado crea menos en la información contable de esa empresa e influya en las decisiones de las inversiones en Bolsa.

Hasta su estudio, que las empresas contrataran a políticos una vez abandonaban sus cargos -deben pasar dos años para incorporarse- era una cuestión anecdótica. Se hablaba de José María Aznar, Felipe González o Josep Borrell, entre muchos otros. Fue una labor titánica. Analizaron minuciosamente la información contable y los consejos de administración de las 115 empresas del mercado bursátil español en un periodo once años, por lo que tuvieron que ver los currículos de unas 12.650 personas, porque hay políticos conocidos pero otros no. A juicio de los tres profesores, si bien es cierto que hay corruptelas no es lo más común, aunque sí lo más llamativo. Son casos minoritarios teniendo en cuenta que hay un centenar de empresas cotizadas, cuyos administradores suelen durar muchos años, porque son personas o familias arraigadas en la sociedad, como las Koplowitz o Amancio Ortega, que cotizan en Bolsa y están controlados por el mercado. En EEUU los directivos no tienen tanto arraigo temporal.

La investigación expone que al principio se contrataban más políticos regionales pero con los años ganan peso los nacionales y los eurodiputados. De hecho, el tiempo medio de estos cargos en las empresas es de seis años. La explicación es fácil. Al cabo de esos años van perdiendo influencias y las firmas buscan a otros activos.

Este estudio sigue vivo, aunque no entra en la trama denunciada por Podemos, que se ha basado en la tesis de Rubén Juste llamada Ibex 35, una historia herética de poder en España , que no ha sido publicada en revistas científicas, si bien Pablo Iglesias le ha dado una importancia crucial para entender las relaciones entre los políticos y las empresas. El exponente público es la tramaguagua, como llama Meri Pita a la guagua que circula por el país con caras como la de Rodrigo Rato, Bárcenas o Pujol. "La situación es insostenible", afirma Pita, y cita a los últimos casos de corrupción del PP.

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