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La Reserva Marina que no llega

La Gomera clama por una figura de protección ambiental que preserve sus recursos y su hábitat marino frente a agresiones de pesca ilegal

Costa norte de La Gomera.

Costa norte de La Gomera. LP / DLP

"Me pregunto si la ministra sabrá donde se encuentra la Isla". Es la cáustica y mordaz respuesta que da la Patrona Mayor de la cofradía de pescadores Nuestra Señora del Carmen del municipio de Valle Gran Rey, Coromoto Ramos, para expresar su profundo escepticismo sobre la posibilidad de que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente realice a corto plazo los estudios necesarios para la creación de la ansiada Reserva Marina de La Gomera, tal como anunció el pasado martes en el Senado la titular del departamento, Isabel García Tejerina. Pese al millón de euros incluidos en los Presupuestos del Estado de este año para poner en marcha el proceso, y pese a las promesas de la autoridad competente, los pescadores no se creen lo que no ven, y desde hace mucho tiempo "lo que no vemos es que se esté haciendo algo", insiste la responsable de la más importante cofradía de la isla, con 34 afiliados entre armadores y marineros.

En total, unas 75 familias viven en estos momentos de la industria pesquera en la isla colombina, un sector que ha ido perdiendo efectivos y empleo en los últimos años como consecuencia precisamente del esquilme de los recursos, de la degradación de la reserva pesquera de la zona a causa de las malas prácticas por parte de personas ajenas a la profesión, y por efecto también de la pesca furtiva e ilegal fundamentalmente practicada por algún barco local pero también, aseguran, de algunos que zarpan desde el sur de Tenerife. Para poner coto a esta situación, instituciones y colectivos de la Isla llevan casi una década reclamando medidas conservacionistas y, algo más recientemente, la Reserva Marina que implicaría, entre otras cosas, la dotación de medios de vigilancia e inspección de la actividad en las aguas que la delimitaran. Aunque ya se realizaron estudios por parte del Cabildo hace cinco años, la falta de iniciativa del Ministerio mantiene el proyecto en teórica vía muerta por más que ahora la ministra anuncie que se pone en marcha a partir de la última dotación presupuestaria.

"No tenemos ninguna expectativa de que eso se vaya a mover. Si hay un millón de euros para que empiecen los estudios este año, no sé a qué estás esperando, porque estamos en diciembre y por aquí no hemos visto ningún barco haciendo esos estudios", resalta Ramos. Según la patrona de la cofradía de Valle Gran Rey, la utilización de útiles de pesca prohibidos y la captura de especies protegidas sigue estando al orden del día. Y las palabras del martes de la ministra en el Senado le parecen "irrelevantes" porque no puso ningún tipo de calendario a las acciones que aseguró estar impulsando, ni fecha aproximada para la creación de la Reserva Marina.

Trabajos exhaustivos

Lo que la ministra dijo en respuesta a una pregunta oral en pleno de la senadora de ASG, Yaiza Castilla, fue que los "trámites" para abrir el proceso "ya están iniciados", y que implican "unos trabajos que servirán para le definición, evaluación y cartografiado de la zona y que permitirán a continuación establecer el plan de gestión de la Reserva Marina". Alegó que, "como en cualquier país de la UE", este proceso conlleva "exhaustivos trabajos de evaluación que requieren tiempo y esfuerzo", y que "es necesario realizar un estudio socioeconómico de los sectores de la pesca profesional, de la pesca recreativa y de las actividades subacuáticas de recreo". También deben realizarse "trabajos de evaluación biológica y ambiental para obtener una idea inicial del estado del medio marino como punto cero para evaluar el efecto que tendría la reserva", así como "desarrollar una propuesta de sistema de vigilancia lo más efectiva posible para lograr el objetivo en función de las características oceanográficas, las zonas de acceso desde tierra y las actividades desarrolladas en la zona propuesta".

Pero los pescadores creen que ya hay estudios hechos que podrían avalar la inmediata creación de la figura conservacionista para garantizar la protección de los recursos y propiciar su recuperación. De hecho, se considera que lo normal es que se hubiera ido implantando de forma progresiva como ya se hizo en las tres reservas marinas canarias ahora reconocidas, las de la isla de La Graciosa en Lanzarote, de 70.500 hectáreas (1995); la de la Punta de La Restinga en el Mar de Las Calmas, en El Hierro, de 1.180 hectáreas (1996); y la de la zona entre Caleta de los Pájaros y Punta Gruesa en La Palma, de 3.500 hectáreas (2001).

La reserva en La Gomera, la única que estaría integrada en su totalidad por aguas abiertas exteriores y por tanto de exclusiva competencia estatal, abarcaría, según la petición realizada en su momento, desde Punta Gabiña hasta Bajo Picacho, de manera que se extendería desde Valle Gran Rey hasta Hermigua a través de Agulo y Vallehermoso, con un total de 20.500 hectáreas de extensión marina, es decir, la segunda en superficie de todas las reservas marinas canarias.

El presidente del cabildo, Casimiro Curbelo (ASG), recuerda que "tenemos expectativas creadas desde hace tiempo, incluso vino un barco del Ministerio para hacer estudios de batimetría, pero aquello quedó rezagado, y ahora uno está algo incrédulo porque pese a la inversión anunciada, no vemos que se haya hecho nada". Resalta que el sector "tiene cada vez más dificultades" y expone como algunos de los objetivos a lograr es acabar "con el intrusismo de pescadores que actúan de forma furtiva e ilegal", así como diseñar algún plan para contener la expansión de alguna especie depredadora en la zona. "La Reserva Marina sería un instrumento importante en defensa de los recursos y la biodiversidad que completaría los trabajos y esfuerzos que venimos haciendo en otros ámbitos", recalca.

Deterioro de los fondos

Para Yaiza Castilla, la respuesta de la ministra en el Senado es "positiva" porque al menos certifica el compromiso del ministerio con la puesta en marcha de la Reserva Marina y confirma que el millón de euros presupuestados se va a emplear en ello. Pero reclama máxima urgencia para acabar con las dudas que la inacción hasta ahora está creando en el sector y para frenar lo antes posible la acción de los barcos que con todo tipo de artes industriales e ilegales esquilman los recursos y deterioran la biodiversidad marina de la zona.

Ella misma, que practicaba el buceo submarino hasta hace poco, ha ido comprobando cómo la flora y fauna de las aguas gomeras se deterioraban a pasos agigantados en algunas de las zonas más afectadas por la actividad pesquera desproporcionada. Entiende el escepticismo de las cofradías "porque llevan mucho tiempo esperando" y porque también están afectados por la batalla por la cuota del atún rojo. Los clubes de buceo de la isla tildaban hace poco de "catástrofe medioambiental" la situación de los fondos marinos y denunciaban la pesca intensiva con redes por parte de barcos de "diferentes puertos" y sus efectos sobre el frágil ecosistema marino de distintas zonas del litoral.

Desde el Gobierno de Canarias tampoco ven que el Ministerio esté dando los pasos necesarios para poder tener resultados a corto o medio plazo. "Todo parece estar muy verde", resumen desde la consejería de Agricultura y Pesca, desde donde aclaran que esta Reserva será de gestión exclusiva del Estado al situarse en aguas exteriores.

La creación de una Reserva Marina establece en primer lugar una llamada Reserva Integral en la que las actividades lúdicas, deportivas y de pesca tradicional están limitadas al máximo, excepto en algunos casos puntuales que se permite la captura del atún siempre y cuando los ejemplares del pez se internen en la misma durante las labores de captura. Sólo se permiten en esta zona actividades científicas controladas y de interés demostrado.

Una segunda zona de control es la llamada de amortiguamiento, áreas de transición en las que se permite submarinismo científico y deportivo, visitas turísticas de barco de recreo y la pesca profesional con métodos poco impactantes y altamente selectivos. La Zona de Usos Moderados (ZUM) o resto de la Reserva se permiten, además del buceo controlado y las visitas turísticas, la pesca profesional y el marisqueo con métodos tradicionales poco agresivos, así como otras actividades humanas de bajo impacto.

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