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Uno de cada diez puestos destruidos entre 2011 y 2017 fue en Canarias

Los sindicatos, preocupados por la estabilidad de los interinos y temporales

Los sindicatos que representan a los empleados públicos recuerdan que lo único que están haciendo el Estado y la Comunidad Autónoma es empezar a reponer el empleo público perdido en los años de la crisis. Un reciente informe del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) recoge que uno de cada diez empleos públicos destruidos en el periodo 2011-2017 corresponde a Canarias, hasta un total de 34.000 puestos, lo que da idea de la disminución de efectivos que ha supuesto la recesión económica.

Las centrales sindicales no sólo critican la destrucción de trabajo en estos años en las administraciones, sino también cómo se ha disparado la temporalidad y la interinidad ya que más del 30% -un tercio- del empleo público en las Islas está ocupado por trabajadores que ocupan una plaza que está vacante o tienen un contrato temporal. La complejidad de lo que está por llegar en los próximos años es que no sólo se tendrán que ir reponiendo los puestos perdidos, sino también dotar de estabilidad a los más de 20.000 empleados que ocupan una plaza de forma temporal.

Promoción y concursos

Las quejas sindicales vienen por la baja tasa de promoción interna que existe en la Administración autonómica o por la falta de concursos de traslado, lo que ha ocasionado un sinfín de problemas en el seno de la Función Pública porque hay empleados que, teniendo formación y cursos superiores a los de su categoría, no han podido promocionarse por la parálisis de la Administración.

Las negociaciones entre el Gobierno y los sindicatos van por una doble dirección: por un lado, que los miles de interinos y temporales consoliden sus plazas, sobre todo aquellos que llevan más de 10 y 15 años y que tienen el riesgo de perder su trabajo si se abre en exceso las convocatorias a los opositores que vienen de fuera. Por otro lado, la recuperación de los derechos sociales y económicos recortados y restringidos desde 2009 y que ahora se está empezando a negociar. Sin duda alguna los próximos años serán convulsos para la función pública después de más de siete años de parálisis y sequía en la Administración.

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