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Entrevista | Antonio Santana Miranda

"La prostitución de menores es una realidad que en poco tiempo puede ser más complicada de abordar"

"Estos días salía un informe de Unicef que revelaba que dos de cada cinco niños que viven en Canarias están en riesgo de pobreza o exclusión social", afirma el trabajador social especialista en menores

El trabajador social Antonio Santana.

El trabajador social Antonio Santana. J. PÉREZ CURBELO

Como trabajador social alerta de supuestos casos de menores víctimas de la prostitución. ¿Por qué lo denuncia ahora?

A raíz del caso de las 18 Lovas y también lo que ha pasado recientemente en Lanzarote, con la desarticulación de una red con víctimas captadas en centros de menores, y tras ver sobre todo desde el año pasado distintas situaciones que he podido conocer por mi trabajo y algunas de ellas que comuniqué a Fiscalía. Hay una responsabilidad social sobre una situación que estamos viendo un montón de personas que trabajamos con responsabilidad política, técnica o ciudadana sobre una situación que tiene que ver con jóvenes y me escandaliza porque me parece un indicador grave. Estos días salía un informe de Unicef que revelaba que dos de cada cinco niños que viven en Canarias están en riesgo de pobreza o exclusión social. Estos son síntomas que nos tienen que hacer reflexionar sobre hacia dónde vamos y qué estamos haciendo. No son casos esporádicos.

¿Los sucesos que han salido a la luz de prostitución y que afectan a niñas de centros de menores son hechos aislados?

No. Por el conocimiento que tengo y sobre todo desde el año pasado para acá y hablando con compañeros, no es una situación que solo sea con menores de edad de centros de protección, sino de chicas que están en situación de vulnerabilidad. Algunas pueden estar en centros y pueden llegar al sistema de protección por esta situación cuando se detecta, y otras están en riesgo o en una situación de vulnerabilidad y no llegan al sistema de protección nunca. La imitación de conductas entre jóvenes es alarmante. Si ahora es algo más que puntual, en poco tiempo puede ser algo ya no tan puntual y requiere que le prestemos atención desde las administraciones públicas.

¿El problema es más grave en las menores protegidas por el sistema público?

Sin duda es más grave por varios motivos. Uno es porque la responsabilidad es de la Administración y si yo ejerzo un procedimiento administrativo de desamparo para proteger a una menor de edad y tengo incluso dificultades para protegerla, esto es para planteárselo.

¿Existe una adecuada coordinación entre las administraciones para atajar este problema?

En algunas cuestiones entre técnicos puede haber coordinación, pero, en general, no. El sistema de protección no empieza cuando un niño es declarado en desamparo, sino que tiene que empezar en la prevención. Los ayuntamientos se ven desbordados y sin recursos. Hace falta coordinación, no solo actuar cuando hay una necesidad específica, sino crear entornos educativos y eso implica un trabajo constante en los barrios con los jóvenes. Esto no lo puede hacer un ayuntamiento por su cuenta.

Además del caso en Fuerteventura de hace un año que detectó, ¿conoce otros episodios de chicas que se prostituyen?

En el último año, sí, no sólo de centros de protección. Niñas menores que están en centros o no y están ejerciendo la prostitución.

¿Cuántos casos?

Al menos cinco.

¿Lo ha denunciado?

Yo accedo a esa información a través de pibes con los que puedes estar trabajando y lo primero que tienes que hacer es ponerlo entre paréntesis. Cuando a mí se me dio un indicio claro en una reunión en junio del año pasado en Fuerteventura, donde me plantearon que una chica con la que trabajábamos podía estar en una red de prostitución, lo comuniqué a Fiscalía, y la Unidad de Familia y Menor de la Policía me confirmó que había indicios. Luego la capacidad de acción que puedas tener tú es pequeña. En el sistema de comunicación hay muchos cortocircuitos. Hay muchas personas que estamos viendo una realidad que hoy en día es abordable y que en poco tiempo puede ser bastante más complicada de abordar.

¿Qué hay que hacer?

Invertir en personas no es rehabilitar parques, hacer carreteras o una MetroGuagua. Muchos chicos se están socializando en la calle, sin referentes y hoy día tienen una facilidad con las redes sociales que no existía hace 20 años. Para los adolescentes hay un valor máximo que es el consumo. Cuando no tienen algo y quieren tenerlo, al final tiran por donde sea. Los adultos somos responsables de esta situación. Es necesario crear entornos preventivos. Los barrios educan y pueden educarte con unos valores u otros.

De hecho, usted fue responsable del programa El Patio, una intervención socioeducativa que se desarrolló en Las Remudas y recibió varios premios.

Sí, trabajé durante muchos años en El Patio, que surgió a raíz de otra situación que en aquel momento preocupaba mucho, que era la violencia juvenil, un síntoma de muchas cosas. Cuando empiezas a trabajar con los chicos desde la calle y les das la posibilidad de que construyan sus valores de otra manera, previenes conductas negativas, porque al final la violencia filio-parental o la prostitución son conductas que son respuestas a situaciones que viven los menores. Lo peor es que estamos desaprovechando la mayor potencialidad que tiene cualquier población, que es la juventud. Invertimos parte importante del dinero público en infraestructuras, no en personas, y esto si en una sociedad más o menos tradicional como era Canarias hace años se podía mantener, hoy en día, no. Esto no es Cuba, ni Tailandia ni Filipinas, pero hay una parte importante del dinero que se mueve que es del turismo y genera una industria ilícita. Las personas más vulnerables, en este caso jóvenes, son carne de cañón de esto y nos tiene que hacer reflexionar.

Vulnerables también a drogas y delincuencia. ¿Es así?

Entran en un entorno ácido. Hay adolescentes que no se están relacionando sanamente, sino en entornos donde hay droga y dinero fácil. Si tú tienes una familia que te ha puesto límites y te ha prestado cariño, puedes atajar esto, porque hay una figura de autoridad bien entendida, pero si estás fuera de eso o en un sistema de protección débil y una parte importante gestionado por ONG o empresas que intentan hacer un trabajo y lo desarrolla un educador que es mileurista, pues tenemos lo que tenemos.

Aparte de la prevención, ¿habría que reforzar los mecanismos de control de los centros?

Hay que revisar todo el sistema de protección, empezando por la prevención. Se requiere voluntad política y recursos. Esto [la prostitución de menores de edad] es un síntoma de algo que está pasando y no podemos ser colaboradores necesarios ni mirar para otro lado. Los menores son víctimas, no culpables.

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