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Comisión de investigación del vuelo JK5022 Comparecencia de la responsable de Fomento en 2008

La crisis financiera de Spanair no afectó a su seguridad ni incidió en el accidente

Magdalena Álvarez denuncia la poca "sensibilidad" en la compañía tras el siniestro. El superviviente Rafael Vidal culpa de la tragedia a un fallo en una pieza del avión

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Magdalena Álvarez, en la comisión de investigación del accidente del Spanair

Magdalena Álvarez, que ocupaba el cargo de ministra de Fomento cuando se produjo el accidente de Spanair en Barajas el 20 de agosto de 2008, en el que murieron 154 personas y 18 resultaron heridas de gravedad, aseguró ayer que las dificultades financieras de la línea aérea en esa época no afectaron a la seguridad en las operaciones de la compañía ni a la de sus aviones, y que no tuvo por tanto ninguna influencia en las causas del siniestro. Subrayó en este sentido que la dirección general de Aviación Civil hizo un seguimiento sobre la situación financiera de la aerolínea y su repercusión en la operativa diaria y se concluyó que, tras varios movimientos financieros de la compañía matriz, la continuidad de la misma era posible y que esos apuros no afectaban a la seguridad en los vuelos. Spanair, sin embargo entró en quiebra casi cuatros años más tarde y desapareció en 2012.

En todo caso, Álvarez insistió en que la compañía fue sometida a numerosas inspecciones sobre la seguridad de sus aeronaves, si bien ella no tomó parte en ninguna decisión de carácter técnico porque no le correspondía. Se centró, sostuvo, en atender a las víctimas y a sus familiares para minimizar en lo posible el momento dramático que estaban viviendo.

La exministra denunció la actitud de los responsables de Spanair en los instantes posteriores al siniestro. En ellos, dijo, no encontró "ninguna sensibilidad" hacia los familiares, en especial a la hora de facilitar la lista de pasajeros. Álvarez, durante su comparecencia en una tensa sesión de la comisión de investigación en el Congreso sobre el siniestro del vuelo JK5022, aseguró que "era dramático decirles a los familiares que no podíamos confirmar quienes iban en el avión". "La lista la tenía Spanair y no sabemos por qué tardaron en entregarla".

Esa insensibilidad de la compañía fue, precisamente, la que impulsó al ministerio que dirigía a defender ante la UE una nueva legislación para que la administración disponga de esa información y pueda hacerla pública por su cuenta.

La exministra afirmó ante la comisión de investigación que esa fue "la experiencia más trágica que me ha tocado vivir en toda mi vida profesional" y expresó su "recuerdo emocionado" a las víctimas y a los heridos, al tiempo que valoró el papel que ha jugado desde entonces la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022. Eso sí, defendió en todo momento las conclusiones sobre la causas y circunstancias del accidente que recoge el informe oficial de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac). Para ella "van a misa".

Desde su punto de vista, en respuesta al diputado canario del PSOE, Sebastián Franquis, "la gran aportación que se puede hacer en esta comisión es impulsar aún más todo lo relativo a la asistencia a las víctimas. Un protocolo con más detalle, porque es verdad que hay que anticiparse. Hemos avanzado, estamos a la cabeza del mundo en seguridad aérea, pero yo trataría de reforzar los protocolos que hay".

Fallo de fabricación del relé

Por su parte, el superviviente del accidente Rafael Vidal, primera víctima que comparece en la comisión, sostuvo en todo momento que la causa del siniestro está claramente establecida en algunos informes técnicos, no tenidos en cuenta por la investigación oficial, en los que se señalan que es el fallo de fabricación del relé 2.5 cuya desactivación previa por mal funcionamiento impidió activar la alarma sonora (TOWS) que debía alertar a los pilotos de que el aparato no estaba correctamente configurado para el despegue.

Vidal, que apeló a su condición de ingeniero de telecomunicaciones y de electrónica para defender su conocimiento y análisis de los elementos que derivaron en el accidente, sostuvo que estas incidencias fueron desapareciendo de los informes previos que desembocaron en el informe de la Ciaiac. "Tres veces el juez le ha requerido unos datos del diseño del avión para poder demostrar si hay o no un fallo en los MD-80 (modelo del avión) y tres veces ha hecho caso omiso", aseguró.

"No solo fui superviviente del accidente en sí, sino de la mala gestión de las emergencias", afirmó Vidal para lamentar que no los heridos no fueron atendidos hasta pasados 34 minutos, tiempo durante el que cree que algunos pasajeros murieron como consecuencias de las heridas o por ahogo en las aguas del Arroyo de la Vega en el que se detuvo el aparato tras el accidente, describiendo espeluznantes escenas de los instantes inmediatamente posteriores al accidente. "Estuve consciente en todo momento y creo que mi testimonio debería ser considerado en la investigación" afirmó antes de arremeter contra el fabricante del avión, la compañía Boeing, y contra la aseguradora de Spanair, Mapfre, que según él no está atendiendo a las indemnizaciones que necesitan las víctimas y sus familiares. "Me considero un luchador no solo por las 16 operaciones que he sufrido, sino por haberme enfrentado a los dos grandes actores que ha habido durante estos años como son las multinacionales que están detrás de este proceso - Mapfre y Boeing-, que vacilan al propio Estado, no hacen caso a los jueces, se saltan las leyes y también ningunea al Congreso como han hecho con las víctimas", resaltó.

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